Pedraza aún respira aires del Medievo. Ciudad amurallada, con una sola puerta, conserva en buen estado sus edificios más antiguos y casas solariegas. De su castillo permanecen los altos muros y diferentes restos, así como la Torre del Homenaje, de tres niveles y planta cuadrangular. Vestigios de una era, en la que llegaron a estar prisioneros los hijos de Francisco I de Francia, que servirán de escenario para esta primera edición de un ilusionante torneo de exhibición.