Traductor
Lee y respeta las Normas del Foro






El Reducto de AGF


El reducto de Richi


El Reducto de Juan García



Últimos temas
» ‘Líderes occidentales, culpables de actos terroristas en el mundo’
Hoy a las 16:10 por HIMNOSHISTORICOS

» Atentado en Barcelona: Una furgoneta arrolla a varias personas en la Rambla y provoca decenas de heridos
Hoy a las 15:28 por HIMNOSHISTORICOS

» El alucinante caso del taxista marroquí y las señoras de las Ramblas
Hoy a las 15:24 por HIMNOSHISTORICOS

» TVE cuela un vídeo de 2015 como ‘condena de la comunidad musulmana al atentado de Barcelona’
Hoy a las 14:57 por HIMNOSHISTORICOS

» Los manteros no estaban en el momento del atentado islamista en la Rambla de Barcelona
Hoy a las 14:51 por HIMNOSHISTORICOS

» Abuelo habla claro de los atentados de Barcelona y de los terroristas
Hoy a las 14:21 por Neilo65

» El cinismo de Colau y otra ralea
Hoy a las 14:17 por Neilo65

» El análisis de Reverte: ‘Es la guerra santa’
Hoy a las 14:07 por Neilo65

» De Florencia hasta Niza
Hoy a las 10:15 por Antonio García Fuentes

» Propicios dias
Ayer a las 22:16 por Lucía

» ¿Alguien miro la película "Negación" ??
Ayer a las 21:17 por Neilo65

» TERRORISTA YIHADISTA
Ayer a las 20:30 por OBJETIVOUNION

» Desconcertado por el atentado de Barcelona
Ayer a las 19:01 por HIMNOSHISTORICOS

» Español de ultramar
Ayer a las 15:10 por HUEVON

» Visitando Asís y Florencia
Ayer a las 10:04 por Antonio García Fuentes

» Un grupo antiblanco derriba una estatua en honor a los soldados confederados en Durham (Carolina del Norte, EE.UU.)
Ayer a las 01:33 por 380V

» España Código Femen: Amazonia empieza en los Pirineos
Ayer a las 01:29 por Neilo65

» Humor gráfico y chistes
Jue Ago 17 2017, 14:48 por HIMNOSHISTORICOS

» Resuelto el misterio del origen de la bandera canaria
Jue Ago 17 2017, 10:10 por HIMNOSHISTORICOS

» Día grande en Roma… Día de San Pedro
Jue Ago 17 2017, 09:52 por Antonio García Fuentes

» El Ayuntamiento de Sabadell plantea quitar del callejero a Machado, Goya o Quevedo por “españolistas y anticatalanistas”
Jue Ago 17 2017, 03:30 por JoséUEI

» Citas históricas
Jue Ago 17 2017, 03:23 por JoséUEI

» DELAQUEEL: palabra mágica para cumplir un deseo imposible.
Miér Ago 16 2017, 20:18 por José Francisco

» Rusia pide a Gran Bretaña que devuelva Gibraltar.
Miér Ago 16 2017, 18:46 por Miguel1961

» IDEOLOGIA DE GENERO: LEGALIZACIÓN DE LA PEDOFILIA PRÓXIMAMENTE
Miér Ago 16 2017, 18:43 por HIMNOSHISTORICOS

» Las 40 cosas que debería pensar un juez antes de dictar sentencia
Miér Ago 16 2017, 18:29 por Miguel1961

» Las feministas y el Islam: su perversa alianza
Miér Ago 16 2017, 14:01 por Neilo65

» Malditos los canallas que encubren al islamista que asesinó a una niña en París y acusan a Trump de defender a los “racistas” de Virginia
Miér Ago 16 2017, 13:17 por Neilo65

» los espías islamistas se infiltran en Occidente para aterrorizar a los cristianos
Miér Ago 16 2017, 13:06 por Neilo65

» «Cuando Maduro ordene, estoy vestido de soldado para una Venezuela libre»
Miér Ago 16 2017, 10:42 por HIMNOSHISTORICOS

» ¿Por qué una bandera nazi suscita la condena unánime y las banderas comunistas pasan desapercibidas?
Miér Ago 16 2017, 10:18 por HIMNOSHISTORICOS

» "Analfabetos ha habido siempre pero nunca habían salido de la universidad"
Miér Ago 16 2017, 10:13 por HIMNOSHISTORICOS

» Algunas de sus famosas fuentes y el río de Roma
Miér Ago 16 2017, 09:26 por Antonio García Fuentes

» Mi música, tu música, nuestra música
Mar Ago 15 2017, 23:26 por HIMNOSHISTORICOS

» ESPAÑA 1942.
Mar Ago 15 2017, 23:09 por HIMNOSHISTORICOS

» PUYOL RECONOCIENDO SU ESPAÑOLIDAD
Mar Ago 15 2017, 23:05 por HIMNOSHISTORICOS

» LA ESPAÑA VICTORIOSA
Mar Ago 15 2017, 23:04 por HIMNOSHISTORICOS

» Las visperas de la tragedia en España.
Mar Ago 15 2017, 23:02 por HIMNOSHISTORICOS

» La DIADA de CATALUÑA es MENTIRA. Explicación dentro (tocho).
Mar Ago 15 2017, 21:26 por Valle

» Sale de la cárcel el exlíder de los Joves Socialistas de Elche acusado de difundir vídeos de abusos a bebés
Mar Ago 15 2017, 20:55 por HIMNOSHISTORICOS

» Las tres derrotas que los ingleses no nos perdonarán nunca
Mar Ago 15 2017, 20:38 por Iuris Tantum

» ¿Somos los cristianos intolerantes?
Mar Ago 15 2017, 14:24 por Neilo65

» Melilla retira el monumento 'Héroes de España'
Mar Ago 15 2017, 13:48 por Neilo65

» Separatista analfabeta pide que los no-secesionistas se vayan de Cataluña.
Mar Ago 15 2017, 13:38 por Neilo65

» Roma a la luz del día y por la noche
Mar Ago 15 2017, 10:07 por Antonio García Fuentes

» Una sombrilla con la bandera de España en la playa de La Concha de San Sebastián se convierte en viral
Mar Ago 15 2017, 02:39 por HispanoCortés501

» Ocho falsedades sobre la inmigración e islamización que las élites nos venden como ciertas
Mar Ago 15 2017, 02:32 por HispanoCortés501

» El cantante Francisco: “Si me tachan de facha por amar a España, me siento orgulloso de ser facha”
Mar Ago 15 2017, 02:30 por HispanoCortés501

» Londres intenta frenar el timo de las ‘falsas indigestiones’ de los turistas británicos en España
Mar Ago 15 2017, 02:22 por HispanoCortés501

» ¿ Porque Gibraltar es una colonia y Ceuta y Melilla no ?
Mar Ago 15 2017, 02:14 por HispanoCortés501

Consigue Trofeos y Medallas participando en...








REDES SOCIALES








Grupo en Facebook
últimos Patriotas conectados
Mis Amigos
niunpasoatras.org-Copyright©

Sólo un ascenso imparable de la extrema derecha puede salvar a Occidente

Publicar nuevo tema   Responder al tema

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Sólo un ascenso imparable de la extrema derecha puede salvar a Occidente

Mensaje por HIMNOSHISTORICOS el Miér Mar 23 2016, 22:10

En el macroatentado terrorista que ha sufrido la capital de Bélgica, con al menos 26 muertos, lo más inquietante es la falta de respuesta de la clase política o el sinsentido de la respuesta en ese consenso suicida de la estupidez compartido por socialistas y conservadores. El asesinato en sí por su brutal inhumanidad sería la inhabilitación de cualquier idea, de la islámica en cuyo intrínseco fanatismo se ha perpetrado.



Macroasesinato evitable como tantos en aras de la ceguera autoimpuesta por lo políticamente correcto a un Occidente que se tambalea por ese consenso suicida de la estupidez. De los degenerados asesinos nada se sabe. Muchos habían alertado sobre la voluntad criminal del yihadismo en Bélgica. Los servicios de seguridad, que más bien lo son de inseguridad, habían llegado a la conclusión de que no era peligroso. Sería para que no les llamaran racistas.
La desprotección en Europa es una imposición del sistema, un corolario perverso de la declaración de los políticos respecto a los musulmanes como su grupo mascota por excelencia. Desde la masacre en Londres del 7 julio de 2005 se han incrementado sustancialmente los presupuestos de los servicios de información, pero lo que no ha variado ha sido ese velo que cubre al islamismo contra todas sus evidencias genocidas. Nunca en la historia de la Humanidad se ha producido una impostura tan colosal, una desprotección moral e intelectual tan completa.
Las intervenciones de los políticos europeos han sido una exaltación en estado puro de ese consenso suicida de la estupidez. Para el primer ministro de Bélgica, Charles Michel, el acto criminal habría sido “una traición al Islam”. Cualquier musulmán o quien haya leído El Corán habrá pensado de inmediato en que Michel es un perfecto idiota. La secta mahometana promueve y ensalza el asesinato, tanto del no musulmán como del apóstata; el integrismo sólo añade que la mayoría de los musulmanes han apostatado y se encuentran en el estado de paganismo anterior a la predicación de Mahoma.
La segunda idea de Michel fue llamar a la concordia entre las comunidades. Nunca había escuchado una proclamación tan certera y obscena del presunto final de Bélgica como sociedad abierta, a la que es extraña la existencia misma de comunidades. Y para redondear los despropósitos, enfatizó la aportación de la “comunidad musulmana” a su país. Esotérica aportación, ignota, salvo este alevoso crimen en dos puntos neurálgicos de Bruselas.
En Bélgica, la llegada masiva de musulmanes fue una decisión consciente de los socialistas, un proceso de ingeniería social para descristianizar la nación, para modificar sus bases o regularidades, su textura vital, para convertirla en una sociedad multicultural; es decir, para destruirla. En España llegaron con Aznar y con Pujol (frente a los castellano-parlantes) y al reclamo del falso Estado asistencial con la renta mínima de inserción montado por Eduardo Zaplana, en los tiempos en que Mariano Rajoy era ministro de Interior. La intervención de Michel confirma ese consenso suicida del que participan socialistas y conservadores.
No me constan demasiadas condenas oficiales del crimen contra el aeropuerto y el metro de Bruselas, ninguno de esos comunicados rutinarios de los partidos, sólo una nota de la Unión Europea alertando frente a brotes de racismo y xenofobia…contra los musulmanes. Nunca está de más la admonición, pues racismo y xenofobia son execrables, contrarios a la sociedad abierta, pero resulta que el crimen de Bruselas es un evidente acto de xenofobia extrema y en la línea de la absoluta xenofobia del islamismo, cuyas relaciones con los no musulmanes están concretadas en la aleya coránica de la espada: “Matadlos allá donde los encontréis”. Soberana estupidez de la Unión Europea que es incapaz de ver la xenofobia manifiesta para execrar la no manifestada.
La islamización como proceso de ingeniería social es general en Europa. Arde Estocolmo, la pacifista, atrapada en su generoso derecho de asilo, con musulmanes somalíes incendiándolo todo ante la pasividad de la policía y la ineptitud de los políticos, que nunca van a reconocer su culpa en la situación artificialmente generada. Por toda Europa, por sus ciudades más emblemáticas, hay guetos donde ha desaparecido el imperio de la Ley, polvorines armados con subvenciones y ayudas, que no se pueden mantener y que nunca debieron existir. Hay un chantaje de la violencia irrestricta para saquear y desarmar a las sociedades europeas con la complicidad de sus falsos líderes morales y con la protección de los gobiernos.
Por eso, cómplices tanto socialistas como conservadores del suicidio, partícipes del consenso suicida de la estupidez, no queda otra opción que la extremaderecha. Utilizo el término tal como lo usa el sistema sin su carga peyorativa, sabiendo que la definición geométrica es simplista y que sus corrientes son varias y dispares. Es precisa la extremaderecha sea como revulsivo, como la ruptura de ese consenso, como el grito de unas sociedades que no están dispuestas a morir.
Porque lo que se han generado son las bases de un conflicto sangriento de grandes dimensiones que es preciso parar y aún hay tiempo. Esos guetos subvencionados, esos grupos mimados por la asistencia social (el 60% de los varones marroquíes residentes en España están en paro) no se pueden seguir sosteniendo mediante la depredación de las posibles víctimas y, por ende, por este camino, bajo estos políticos, tanto socialistas como conservadores, la situación tenderá a empeorar y mucho.
En sí, el macroasesinato de Bruselas muestra el fracaso del integrismo; reducido a la operatividad de lo que se ha dado en llamar lobos solitarios; una de las estupideces del sistema que dice estar enfrentándose a un nuevo tipo de terrorismo, cuando es simplemente el islamismo, musulmanes que ponen en práctica el precepto del asesinato contra el denominado infiel. Sé muy bien que, con la complicidad culpable de la educación y el periodismo, de los profesores y los periodistas, no se ha explicado a las poblaciones, a las gentes, los peligros que el islamismo representa, ni su condición, ni sus sencillos e inhumanos e inmorales preceptos. He tratado de combatir este oscuro camuflaje porque están en peligro los ateos, los agnósticos y los homosexuales, los primeros de ellos, los socialistas y los conservadores, aunque ellos viven en urbanizaciones de acceso restringido y fuerte seguridad, creadores al tiempo que administradores del conflicto. Antes que reconocer su error están dispuestos a que haya más víctimas; a que se pueda gritar por las calles y las mezquitas la voluntad genocida, para luego seguir desarmando a las víctimas.
Es necesario que Europa despierte y exija responsabilidades por esta inmensa traición y, aquí y ahora, ese despertar sólo puede darse por un ascenso significativo de la extremaderecha en todas las naciones, también en España, que ponga coto y fin al consenso suicida de la estupidez. No lo digo como provocación, sino como llamamiento, desde mi amor a la libertad y a la Europa posible, a la civilización occidental a la que me honro en pertenecer.
Porque todos, socialistas y conservadores, hablan el mismo lenguaje de ese consenso suicida y exhiben la misma estupidez enervante. Pocas horas después de los atentados de París, el ministro del Interior francés, Manuel Valls concedió una entrevista a una de esas biblias degradantes de lo políticamente correcto, “El País”. Es oriundo de españoles. Es una emigración que conozco bien porque hay muchos protagonistas en mi familia. No iban a imponer, no iban a delinquir, no predicaban el asesinato de quienes les acogían. Iban a salir adelante y a sacar adelante a sus familias. Pues bien, Manuel Valls muestra su intensa preocupación porque “el inmigrante musulmán es hoy el chivo expiatorio de los populismos, de la extrema derecha en Francia y en Europa”, de modo que “me preocupa el creciente rechazo a los inmigrantes musulmanes”.
Consenso suicida de la estupidez en estado puro; los musulmanes como grupo mascota de los políticos, de modo que los asesinos que han matado en Bélgica a decenas de inocentes eran meros radicales que para nada interpelan al islamismo. Ningún emigrante español, y que se me perdone la comparativa, hizo algo similar ni se le pasó por la cabeza.
¿Habrá razones para ese rechazo del “inmigrante musulmán”? Porque después de tantos asesinatos –en España la terrible masacre del 11 de marzo de 2004 con 192 muertos, ocultada la autoría islamista por los voceros del PP-, de tantas amenazas a la libertad de expresión, de tantas proclamaciones genocidas, los europeos perciben que se les está llevando, desarmados, a un suicidio colectivo y se han hartado de ese consenso suicida de la estupidez.
Porque un día después de mostrar tan beatíficas preocupaciones el ministro del Interior francés, lo que se produjo en París fue el intento de degollamiento de un militar en París; degollamiento que es la manifestación última y más execrable de racismo y de xenofobia, pues se pretende un sacrificio halal, la consideración de que la víctima es un animal, el chivo expiatorio sin metáfora. Ese rechazo está fundado y es razonable, sobre todo hacia los asesinos radicales, como autodefensa, toda vez que los políticos al uso, tanto socialistas como conservadores, no sólo desarman a las víctimas sino que encima insultan su inteligencia y les quieren obligar a no ver lo evidente, por la sencilla razón de que la clase política europea en su conjunto es culpable; y lo evidente es que con una demografía expansiva y subvencionada, sin aportar nada, aprovechándose de los carísimos servicios públicos y hundiéndolos para todos, lastrando la economía, al menos una parte de los musulmanes parecen haber sido inducidos a pensar que los europeos son tan estúpidos como lo son sus políticos y dan a entender estos. Políticos que, se acumulan los indicios, con frecuencia están comprados con el dinero saudí y de las petromonarquías. Eso es evidente en España en la jefatura del Estado.
Tengo muy buenos amigos palestinos e iraquíes. No son musulmanes. Estas gentes merecen todo el respeto. Combato las ideas, no las razas, ni los orígenes nacionales. Otro absurdo histórico es el de una emigración que supuestamente huye del fracaso de sus sociedades pero que quiere imponer sus bárbaras y atrasadas costumbres. Hay ya una ministra en el Gobierno de Italia defendiendo la legalización de la poligamia y barrios de Europa donde impera la sharia. En Holanda se hacen razias medievales desde los barrios “musulmanes” hasta los de los homosexuales. Son los musulmanes los que están planteando problemas a la convivencia y por eso la extremaderecha, en su ascenso necesario, se presenta como el grito de rebeldía de una sociedad, de unas naciones que no quieren sucumbir y para ello deben arrumbar tanto a socialistas como a conservadores, a ese consenso de lo absurdo degradante.
Porque vemos que se radicaliza la segunda generación, sin futuro, drogodependiente de unas ayudas estatales que nunca debieron existir y que ahora, simplemente, no pueden mantenerse. Que la demografía expansiva musulmana incrementará el conflicto latente en un horizonte inmediato. Ni se puede conceder ni se puede permitir mantener la nacionalidad a quien predica o es partidario del asesinato de los europeos. Los viejos europeos están sufriendo el racismo y la xenofobia contra ellos en sus propias naciones y encima están siendo todo el día acusados por sus políticos y sus medios de comunicación prostituidos de racistas y xenófobos. No hay otra integración que el trabajo y la otra alternativa es la expulsión. Tolerancia cero con los integristas, por supuesto.
Los hispanoamericanos pertenecen a nuestra misma cultura, tienen nuestra misma religión, se mueven en los parámetros de la civilización occidental; siento hacia ellos una lógica fraternidad. Por supuesto, no hacia grupos de delincuentes organizados como los Latin Kings o los Ñetas. Ninguna sociedad admite la llegada ni la instalación de delincuentes. Sólo en este tiempo de degradación y decadencia, pero los culpables son los políticos. Y hay que ir a por ellos.
No pertenezco a la extrema derecha, y quizás en el futuro tenga que confrontarme con ella si se sale de la defensa de valores e ideas para enfangarse en simplismos etnicistas del cientificismo decimonónico. Sólo un ascenso imparable de la extremaderecha puede dar la voz de la rebelión contra el consenso suicida de la estupidez mantenido por una casta parasitaria que ha jugado al filoislamismo, al multiculturalismo y a la ingeniería social y que lejos de enmendar su error, y reconocer su fracaso, persiste en sus anatemas abracadabrantes, en sus admoniciones inconsistentes y cegatas.
En España sería deseable o una nueva oferta superadora e integradora o una coalición articulada de partidos patrióticos, desde el socialcristianismo de Alternativa Española a Soluciona, sobre puntos comunes, dejando en el desván las viejas rencillas y los debates ora históricos ora de pureza ideológica esterilizante cuando se trata de abrir puertas al sentido común y sobrevivir. Lanzo el guante porque, aquí y ahora, frente al consenso suicida de la estupidez de socialistas y conservadores, en esta etapa postPP, con ese partido en proceso de autodestrucción irreversible, con un Podemos cada vez más encanallado y con el PSOE moribundo sin renovación posible, no hay otra opción que la extremaderecha.

http://www.alertadigital.com/2016/03/22/solo-un-ascenso-imparable-de-la-extrema-derecha-puede-salvar-a-occidente/#comment-703778
avatar
HIMNOSHISTORICOS
91-Almirante
91-Almirante

España
Advertencias : 100%
Mensajes : 19577
Puntos patrióticos : 399592
Fecha de inscripción : 03/04/2014
Localización : ESPAÑA

https://www.youtube.com/user/HIMNOSHISTORICOS

Volver arriba Ir abajo

Re: Sólo un ascenso imparable de la extrema derecha puede salvar a Occidente

Mensaje por Aurelioj_2003 el Miér Mar 23 2016, 23:06

Como ya dije en otro foro, todos los que han leído mis aportaciones a este foro saben de sobra cuáles son mis teorías políticas. No soy de extrema derecha... Ni siquiera soy "de derechas". Pero, considerando los hechos que han venido ocurriendo desde hace unos 20 años en Europa, parece ser que la única solución posible a todo este asunto de los "refugiados" y la inmigración descontrolada (nos hemos enfocado mucho en los moros, pero todos son un problema) es la extrema derecha.

Esos sí tendrán los cojones necesarios para echarlos de Europa, si es necesario en compañía de toda su familia y de los rojos que tanto los quieren. De quitarles la ciudadanía, porque, sin importar donde hayan nacido, no son europeos. No lo son por no tener sangre europea, ni costumbres o tradiciones europeas. Y no nos limitemos a echarlos... Hay que impedirles volver. No los queremos ni jugando en nuestros equipos de fútbol.

Los socialistas en toda Europa han sido los más vulgares traidores (a veces creo que también son subnormales profundos), que han permitido que nuestros países se llenen de gente que viene a vivir del cuento para, a la menor oportunidad, matarnos. No es la primera vez que matan, violan y cometen todo tipo de crímenes violentos. ¿Y nosotros? Seguimos pensando que pueden "incorporarse" a nuestras sociedades civilizadas cuando ellos no vienen de una civilización. Se han quedado anclados en la Edad Media (antes del año 1.000 A.D.) y no han querido evolucionar.

Sin embargo, en España somos peores... Aquí el miserable que abrió la puerta a este desastre fue un inútil que dice que es de derecha... Que es Cristiano... Que es español... El señor Aznar es tan miserable que nos inundó de vagos y criminales bajo la excusa de "van a pagar nuestras pensiones"... ¿Cómo va a ser eso señor Aznar cuando hemos tenido que emigrar porque ellos se han quedado con nuestros trabajos? ¿Qué dice ahora de sus admirados inmigrantes cuando no han sido más que una sarta de problemas? ¿Qué dice ahora con los atentados cometidos por sus amigos musulmanes? A Rajoy no le pregunto nada porque es tan estúpido que ni siquiera se ha enterado del problema por el cual estamos pasando. De Zapatero, ni hablemos porque él está en la lista de los socialistas traidores. Y quienes votaron por él dos veces seguidas, en la lista de los imbéciles...
avatar
Aurelioj_2003
55-Alférez
55-Alférez

España
Advertencias : 100%
Mensajes : 6425
Puntos patrióticos : 91604
Fecha de inscripción : 25/06/2014
Edad : 54
Localización : Expatriado... ¿Hasta cuándo, Dios mío?

Volver arriba Ir abajo

Sólo un ascenso imparable de la extrema derecha puede salvar a Occidente

Mensaje por Juanma_Breda el Vie Ago 19 2016, 16:32


Manifestantes alemanes contra el islam


ED/Reproducido.- En el macroatentado terrorista que ha sufrido la capital de Bélgica, con al menos 26 muertos, lo más inquietante es la falta de respuesta de la clase política o el sinsentido de la respuesta en ese consenso suicida de la estupidez compartido por socialistas y conservadores. El asesinato en sí por su brutal inhumanidad sería la inhabilitación de cualquier idea, de la islámica en cuyo intrínseco fanatismo se ha perpetrado.
Macroasesinato evitable como tantos en aras de la ceguera autoimpuesta por lo políticamente correcto a un Occidente que se tambalea por ese consenso suicida de la estupidez. De los degenerados asesinos nada se sabe. Muchos habían alertado sobre la voluntad criminal del yihadismo en Bélgica. Los servicios de seguridad, que más bien lo son de inseguridad, habían llegado a la conclusión de que no era peligroso. Sería para que no les llamaran racistas.
La desprotección en Europa es una imposición del sistema, un corolario perverso de la declaración de los políticos respecto a los musulmanes como su grupo mascota por excelencia. Desde la masacre en Londres del 7 julio de 2005 se han incrementado sustancialmente los presupuestos de los servicios de información, pero lo que no ha variado ha sido ese velo que cubre al islamismo contra todas sus evidencias genocidas. Nunca en la historia de la Humanidad se ha producido una impostura tan colosal, una desprotección moral e intelectual tan completa.
Las intervenciones de los políticos europeos han sido una exaltación en estado puro de ese consenso suicida de la estupidez. Para el primer ministro de Bélgica, Charles Michel, el acto criminal habría sido “una traición al Islam”. Cualquier musulmán o quien haya leído El Corán habrá pensado de inmediato en que Michel es un perfecto idiota. La secta mahometana promueve y ensalza el asesinato, tanto del no musulmán como del apóstata; el integrismo sólo añade que la mayoría de los musulmanes han apostatado y se encuentran en el estado de paganismo anterior a la predicación de Mahoma.
La segunda idea de Michel fue llamar a la concordia entre las comunidades. Nunca había escuchado una proclamación tan certera y obscena del presunto final de Bélgica como sociedad abierta, a la que es extraña la existencia misma de comunidades. Y para redondear los despropósitos, enfatizó la aportación de la “comunidad musulmana” a su país. Esotérica aportación, ignota, salvo este alevoso crimen en dos puntos neurálgicos de Bruselas.
En Bélgica, la llegada masiva de musulmanes fue una decisión consciente de los socialistas, un proceso de ingeniería social para descristianizar la nación, para modificar sus bases o regularidades, su textura vital, para convertirla en una sociedad multicultural; es decir, para destruirla. En España llegaron con Aznar y con Pujol (frente a los castellano-parlantes) y al reclamo del falso Estado asistencial con la renta mínima de inserción montado por Eduardo Zaplana, en los tiempos en que Mariano Rajoy era ministro de Interior. La intervención de Michel confirma ese consenso suicida del que participan socialistas y conservadores.
No me constan demasiadas condenas oficiales del crimen contra el aeropuerto y el metro de Bruselas, ninguno de esos comunicados rutinarios de los partidos, sólo una nota de la Unión Europea alertando frente a brotes de racismo y xenofobia…contra los musulmanes. Nunca está de más la admonición, pues racismo y xenofobia son execrables, contrarios a la sociedad abierta, pero resulta que el crimen de Bruselas es un evidente acto de xenofobia extrema y en la línea de la absoluta xenofobia del islamismo, cuyas relaciones con los no musulmanes están concretadas en la aleya coránica de la espada: “Matadlos allá donde los encontréis”. Soberana estupidez de la Unión Europea que es incapaz de ver la xenofobia manifiesta para execrar la no manifestada.
La islamización como proceso de ingeniería social es general en Europa. Arde Estocolmo, la pacifista, atrapada en su generoso derecho de asilo, con musulmanes somalíes incendiándolo todo ante la pasividad de la policía y la ineptitud de los políticos, que nunca van a reconocer su culpa en la situación artificialmente generada. Por toda Europa, por sus ciudades más emblemáticas, hay guetos donde ha desaparecido el imperio de la Ley, polvorines armados con subvenciones y ayudas, que no se pueden mantener y que nunca debieron existir. Hay un chantaje de la violencia irrestricta para saquear y desarmar a las sociedades europeas con la complicidad de sus falsos líderes morales y con la protección de los gobiernos.
Por eso, cómplices tanto socialistas como conservadores del suicidio, partícipes del consenso suicida de la estupidez, no queda otra opción que la extremaderecha. Utilizo el término tal como lo usa el sistema sin su carga peyorativa, sabiendo que la definición geométrica es simplista y que sus corrientes son varias y dispares. Es precisa la extremaderecha sea como revulsivo, como la ruptura de ese consenso, como el grito de unas sociedades que no están dispuestas a morir.
Porque lo que se han generado son las bases de un conflicto sangriento de grandes dimensiones que es preciso parar y aún hay tiempo. Esos guetos subvencionados, esos grupos mimados por la asistencia social (el 60% de los varones marroquíes residentes en España están en paro) no se pueden seguir sosteniendo mediante la depredación de las posibles víctimas y, por ende, por este camino, bajo estos políticos, tanto socialistas como conservadores, la situación tenderá a empeorar y mucho.
En sí, el macroasesinato de Bruselas muestra el fracaso del integrismo; reducido a la operatividad de lo que se ha dado en llamar lobos solitarios; una de las estupideces del sistema que dice estar enfrentándose a un nuevo tipo de terrorismo, cuando es simplemente el islamismo, musulmanes que ponen en práctica el precepto del asesinato contra el denominado infiel. Sé muy bien que, con la complicidad culpable de la educación y el periodismo, de los profesores y los periodistas, no se ha explicado a las poblaciones, a las gentes, los peligros que el islamismo representa, ni su condición, ni sus sencillos e inhumanos e inmorales preceptos. He tratado de combatir este oscuro camuflaje porque están en peligro los ateos, los agnósticos y los homosexuales, los primeros de ellos, los socialistas y los conservadores, aunque ellos viven en urbanizaciones de acceso restringido y fuerte seguridad, creadores al tiempo que administradores del conflicto. Antes que reconocer su error están dispuestos a que haya más víctimas; a que se pueda gritar por las calles y las mezquitas la voluntad genocida, para luego seguir desarmando a las víctimas.
Es necesario que Europa despierte y exija responsabilidades por esta inmensa traición y, aquí y ahora, ese despertar sólo puede darse por un ascenso significativo de la extremaderecha en todas las naciones, también en España, que ponga coto y fin al consenso suicida de la estupidez. No lo digo como provocación, sino como llamamiento, desde mi amor a la libertad y a la Europa posible, a la civilización occidental a la que me honro en pertenecer.
Porque todos, socialistas y conservadores, hablan el mismo lenguaje de ese consenso suicida y exhiben la misma estupidez enervante. Pocas horas después de los atentados de París, el ministro del Interior francés, Manuel Valls concedió una entrevista a una de esas biblias degradantes de lo políticamente correcto, “El País”. Es oriundo de españoles. Es una emigración que conozco bien porque hay muchos protagonistas en mi familia. No iban a imponer, no iban a delinquir, no predicaban el asesinato de quienes les acogían. Iban a salir adelante y a sacar adelante a sus familias. Pues bien, Manuel Valls muestra su intensa preocupación porque “el inmigrante musulmán es hoy el chivo expiatorio de los populismos, de la extrema derecha en Francia y en Europa”, de modo que “me preocupa el creciente rechazo a los inmigrantes musulmanes”.
Consenso suicida de la estupidez en estado puro; los musulmanes como grupo mascota de los políticos, de modo que los asesinos que han matado en Bélgica a decenas de inocentes eran meros radicales que para nada interpelan al islamismo. Ningún emigrante español, y que se me perdone la comparativa, hizo algo similar ni se le pasó por la cabeza.
¿Habrá razones para ese rechazo del “inmigrante musulmán”? Porque después de tantos asesinatos –en España la terrible masacre del 11 de marzo de 2004 con 192 muertos, ocultada la autoría islamista por los voceros del PP-, de tantas amenazas a la libertad de expresión, de tantas proclamaciones genocidas, los europeos perciben que se les está llevando, desarmados, a un suicidio colectivo y se han hartado de ese consenso suicida de la estupidez.
Porque un día después de mostrar tan beatíficas preocupaciones el ministro del Interior francés, lo que se produjo en París fue el intento de degollamiento de un militar en París; degollamiento que es la manifestación última y más execrable de racismo y de xenofobia, pues se pretende un sacrificio halal, la consideración de que la víctima es un animal, el chivo expiatorio sin metáfora. Ese rechazo está fundado y es razonable, sobre todo hacia los asesinos radicales, como autodefensa, toda vez que los políticos al uso, tanto socialistas como conservadores, no sólo desarman a las víctimas sino que encima insultan su inteligencia y les quieren obligar a no ver lo evidente, por la sencilla razón de que la clase política europea en su conjunto es culpable; y lo evidente es que con una demografía expansiva y subvencionada, sin aportar nada, aprovechándose de los carísimos servicios públicos y hundiéndolos para todos, lastrando la economía, al menos una parte de los musulmanes parecen haber sido inducidos a pensar que los europeos son tan estúpidos como lo son sus políticos y dan a entender estos. Políticos que, se acumulan los indicios, con frecuencia están comprados con el dinero saudí y de las petromonarquías. Eso es evidente en España en la jefatura del Estado.
Tengo muy buenos amigos palestinos e iraquíes. No son musulmanes. Estas gentes merecen todo el respeto. Combato las ideas, no las razas, ni los orígenes nacionales. Otro absurdo histórico es el de una emigración que supuestamente huye del fracaso de sus sociedades pero que quiere imponer sus bárbaras y atrasadas costumbres. Hay ya una ministra en el Gobierno de Italia defendiendo la legalización de la poligamia y barrios de Europa donde impera la sharia. En Holanda se hacen razias medievales desde los barrios “musulmanes” hasta los de los homosexuales. Son los musulmanes los que están planteando problemas a la convivencia y por eso la extremaderecha, en su ascenso necesario, se presenta como el grito de rebeldía de una sociedad, de unas naciones que no quieren sucumbir y para ello deben arrumbar tanto a socialistas como a conservadores, a ese consenso de lo absurdo degradante.
Porque vemos que se radicaliza la segunda generación, sin futuro, drogodependiente de unas ayudas estatales que nunca debieron existir y que ahora, simplemente, no pueden mantenerse. Que la demografía expansiva musulmana incrementará el conflicto latente en un horizonte inmediato. Ni se puede conceder ni se puede permitir mantener la nacionalidad a quien predica o es partidario del asesinato de los europeos. Los viejos europeos están sufriendo el racismo y la xenofobia contra ellos en sus propias naciones y encima están siendo todo el día acusados por sus políticos y sus medios de comunicación prostituidos de racistas y xenófobos. No hay otra integración que el trabajo y la otra alternativa es la expulsión. Tolerancia cero con los integristas, por supuesto.
Los hispanoamericanos pertenecen a nuestra misma cultura, tienen nuestra misma religión, se mueven en los parámetros de la civilización occidental; siento hacia ellos una lógica fraternidad. Por supuesto, no hacia grupos de delincuentes organizados como los Latin Kings o los Ñetas. Ninguna sociedad admite la llegada ni la instalación de delincuentes. Sólo en este tiempo de degradación y decadencia, pero los culpables son los políticos. Y hay que ir a por ellos.
No pertenezco a la extrema derecha, y quizás en el futuro tenga que confrontarme con ella si se sale de la defensa de valores e ideas para enfangarse en simplismos etnicistas del cientificismo decimonónico. Sólo un ascenso imparable de la extremaderecha puede dar la voz de la rebelión contra el consenso suicida de la estupidez mantenido por una casta parasitaria que ha jugado al filoislamismo, al multiculturalismo y a la ingeniería social y que lejos de enmendar su error, y reconocer su fracaso, persiste en sus anatemas abracadabrantes, en sus admoniciones inconsistentes y cegatas.
En España sería deseable o una nueva oferta superadora e integradora o una coalición articulada de partidos patrióticos, desde el socialcristianismo de Alternativa Española a Soluciona, sobre puntos comunes, dejando en el desván las viejas rencillas y los debates ora históricos ora de pureza ideológica esterilizante cuando se trata de abrir puertas al sentido común y sobrevivir. Lanzo el guante porque, aquí y ahora, frente al consenso suicida de la estupidez de socialistas y conservadores, en esta etapa postPP, con ese partido en proceso de autodestrucción irreversible, con un Podemos cada vez más encanallado y con el PSOE moribundo sin renovación posible, no hay otra opción que la extremaderecha.



http://www.alertadigital.com/2016/03/22/solo-un-ascenso-imparable-de-la-extrema-derecha-puede-salvar-a-occidente/
avatar
Juanma_Breda
46-Suboficial Mayor
46-Suboficial Mayor

España
Advertencias : 100%
Mensajes : 4561
Puntos patrióticos : 50005
Fecha de inscripción : 03/04/2014
Edad : 35
Localización : Cádiz

Volver arriba Ir abajo

Re: Sólo un ascenso imparable de la extrema derecha puede salvar a Occidente

Mensaje por JoséUEI el Vie Ago 19 2016, 18:52

Yo sería incluido en ese grupo llamado ''extrema derecha'' pero abomino tal calificación porque la extrema derecha no existe. Los movimientos genuinos nacionales de carácter patriótico y nacionalista no tienen nada de extrema derecha.

El artículo comete varios errores: hace un flaco favor al tildar de extrema derecha a un movimiento ''salvador''; culpar a los musulmanes como elemento de odio hacia Europa sin hacer énfasis en las élites económicas interesadas, aludiendo simplemente a las políticas multiculturalistas pro-islamistas de hoy en día; mencionar el 11-M, mejor no digo nada al respecto; ''Combato las ideas, no las razas, ni los orígenes nacionales'', pues las razas y los orígenes nacionales van íntimamente ligados a las ideas.


Entiendo el propósito del artículo, pero, en mi opinión, debería haber sido hecho de otra manera.

Por cierto Juanma, te recomiendo para otra vez, que al menos, entre los párrafos, añadas de manera manual un espacio, si no, la lectura se hace bastante pesada con todo ahí apelotonado jeje.


Añado un vídeo de William Pierce con el que concuerdo al 100%, ''así es la vida''.


avatar
JoséUEI
14-Cabo
14-Cabo

España
Advertencias : 100%
Mensajes : 565
Puntos patrióticos : 17505
Fecha de inscripción : 03/04/2014
Edad : 20
Localización : España

Volver arriba Ir abajo

Re: Sólo un ascenso imparable de la extrema derecha puede salvar a Occidente

Mensaje por Juanma_Breda el Sáb Ago 20 2016, 02:18

Es que después de leerlo lo copié y pegué aquí, aparte que en estos artículos largos suelo escucharlo más sen loquendo que leerlo.
avatar
Juanma_Breda
46-Suboficial Mayor
46-Suboficial Mayor

España
Advertencias : 100%
Mensajes : 4561
Puntos patrióticos : 50005
Fecha de inscripción : 03/04/2014
Edad : 35
Localización : Cádiz

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Publicar nuevo tema   Responder al tema
 
Permisos de este foro:
Puedes responder a temas en este foro.