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MONARQUÍA HISPÁNICA PRECURSORA DE DERECHOS HUMANOS

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MONARQUÍA HISPÁNICA PRECURSORA DE DERECHOS HUMANOS

Mensaje por ilustrado el Sáb Dic 06 2014, 04:46

MONARQUÍA HISPÁNICA PRECURSORA DE DERECHOS HUMANOS


El español fue el primer Imperio en cuestionarse la legalidad y legitimidad de unas tierras conquistadas, nunca otro había reparado en esta cuestión. De la necesidad de establecer normas de convivencia con los indígenas del descubierto Nuevo Mundo, la Monarquía hispánica organizó durante el siglo XVI una serie de Juntas Consultivas de Indias formadas por juristas y teólogos. El resultado de aquellos debates fue la aprobación de las sucesivas Leyes Protectoras de Indias, precedentes de los actuales Derechos Humanos

La Junta de Valladolid de 1550 y 1551, que planteó  a fondo la "cuestión de los naturales", fue el origen hispánico de la fundación definitiva de los Derechos Humanos y antecedente de las actuales resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas. Esta controversia tuvo como referente el pensamiento de Francisco de Vitoria, fundador del Derecho Internacional de Gentes, y como protagonistas a Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda.


RECOPILACIÓN DE LEYES DE LOS REYNOS DE LAS INDIAS

Durante la Edad Media, los reinos cristianos nunca habían necesitado un Derecho Internacional ya que sus necesidades se habían limitado a las relaciones de vasallaje entre los estamentos sociales y el rey. Con la entrada de la Edad Moderna, los reinos de Europa formaron un grupo de personalidades internacionales que demandaban unos nuevos principios y derechos jurídicos para el arbitraje de sus relaciones políticas, comerciales y sociales.

El detonante que propició la ruptura de los rígidos principios medievales fue el descubrimiento de América, el 12 de octubre de 1492. Entonces, España se había convertido en la gran potencia de Europa,y en el centro intelectual durante el siglo XVI. Como consecuencia de la política exterior y expansión territorial, necesitaba un nuevo derecho que regulase las relaciones entre monarquías, la disciplina en los ejércitos, la distribución del botín y la autoridad sobre los vencidos.

DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA POR CRISTÓBAL COLÓN


Hasta el descubrimiento de América, la licitud de conquista se basaba en tres fuentes de derecho que nadie discutía: el romano, el medieval y pontificio.

El derecho romano establecía que el descubrimiento y ocupación de un territorio era título suficiente para ejercer un pleno dominio con total legitimidad.

El derecho medieval se basaba en que las personas no cristianas carecían de personalidad jurídica y, por tanto, no podían ser sujetos de derecho. Además, toda aquella tierra sin relación alguna de soberanía o vasallaje con algún príncipe cristiano se consideraba como “tierra de nadie”, Terra Nullis.

El derecho pontificio se asentaba en la suprema jurisdicción internacional del Papa, considerado como Dominus Orbis, y la Santa Sede podía otorgar el Derecho de Conquista a un rey, o a un “príncipe cristiano”.

Cuando la expedición de Colón descubrió el Nuevo Mundo, lo hizo con estos tres títulos, por lo que la conquista era estrictamente legal.

El derecho medieval para el descubrimiento y ocupación de nuevas tierras estaba basado en textos legales como Las Siete Partidas de Alfonso X, que concedía la potestad de las islas a quienes las descubrieran. Pero los territorios del Nuevo Mundo estaban frecuentemente poblados por indígenas, y en estos casos Las Siete Partidas solo reconocían el señorío de un reino por herencia, matrimonio, libre consentimiento de los naturales u otorgamiento del Papa o del Emperador. Ante esta cuestión los Reyes Católicos recurrieron al otorgamiento papal.

Mediante la Bula Inter Caetera, otorgadas por el papa Alejandro VI (Rodrigo Borja) el 4 de mayo de 1493, el Reino de Castilla tenía permiso al dominio de la tierras descubiertas y por descubrir en el Nuevo Mundo, pero como contrapartida estaban obligados a evangelizar y convertir a los pueblos nativos. En esta concesión se hizo fundamento jurídico suficiente.


TRATADOS DE ALCAÇOVAS Y TORDESILLAS


Una bula posterior, conocida como Tratado de Alcaçovas, estableció la línea de demarcación de las zonas de influencia castellana y portuguesa. Los dominios castellanos serían los comprendidos más allá de una línea imaginaria trazada a cien leguas de las Azores, y los portugueses los comprendidos más acá de dicha línea. Por último, el Tratado de Tordesillas de 1494 fijó la frontera entre ambas zonas sobre el meridiano situado a 370 leguas de Cabo Verde.

Pero pronto, esta justificación, basada en las Bulas Alejandrinas y en argumentos de carácter teológico, empezó a ser criticada tanto desde América como desde el interior del Reino de Castilla. Además, esa nueva situación cambió la perspectiva del proyecto ya que los indios, una vez conversos, eran sujetos de derecho.

De esta forma, con una legalidad propia de la Edad Media, mezcla entre derecho romano y germánico, se creyó legitimada la conquista, pero al poco tiempo buena parte de la intelectualidad española comenzó a preguntarse sobre la licitud y legalidad de obligar a todo un continente a formar parte de un Imperio con el que no les unía ninguna relación previa, y con base en un derecho que ni conocían ni habían aceptado. Fue el nacimiento de una nueva mentalidad de la Edad Moderna, contraria a la opinión legal y cultural de la época en Europa, y sobre todo contraria al propio interés económico y político de su propio país. Aún no se habían conquistado México ni Perú y ya había un problema político, jurídico y moral de gran importancia.

Surgía entonces una pregunta: “¿Tenemos la legitimidad suficiente para conquistar las Indias?”

El español fue el primer Imperio en cuestionarse la legalidad y legitimidad de unas tierras conquistadas, nunca otro había reparado en esta cuestión.

Este fue el tema central de las Juntas Consultivas para las Indias realizadas a lo largo del siglo XVI, auspiciadas por los monarcas hispánicos y materia de debate por teólogos y juristas españoles. Estas Juntas trataban de establecer unas nuevas normas de convivencia entre los hombres, desechando la mentalidad europea de la época y basándose en unos valores comunes a todos los hombres.


ISABEL I DE CASTILLA


La primera persona en preocuparse por la defensa de los derechos del indio fue Isabel la Católica. Desde los primeros momentos del descubrimiento, la reina de Castilla dictó leyes tanto a favor de la protección real de sus nuevos súbditos americanos, como también en la regulación de la posible ambición que pudiese tentar a los conquistadores. En este sentido estableció que seguirían siendo propiedad de los indios aquellas tierras que les pertenecían con anterioridad, mientras que el resto de territorios libres pasarían a titularidad de la Corona, para posteriormente ser repartidos entre los colonos.

En el año 1500, Isabel dictó un decreto por el que se prohibía la esclavitud, y cuyas disposiciones suponían una auténtica revolución en cuanto a Derechos humanos para la mentalidad de la época. Estas leyes quedaban aún englobadas en el Derecho medieval, ya que estaban dictados por la libre disposición de un monarca que obra con una legitimidad emanada de una bula papal. No obstante, suponían el inicio de las Leyes de Indias.

En 1503, se reunieron en junta consultiva consejeros reales con teólogos y canonistas, bajo la presidencia del arzobispo de Sevilla, y se consideró legítima la ocupación española de los territorios americanos. Además, se implantó el sistema de encomiendas, por el que se establecía el servicio de los indios por uno o dos años. Pero en la práctica se cometieron numerosos abusos, pasándose de la justificación jurídica al dominio. La teoría siguió siendo, sin embargo, que era lícito el dominio de las tierras obtenidas por extensión y difusión del evangelio, y no por afán de lucro.

Durante los primeros años del siglo XVI, los colonos españoles habían conseguido asentarse de forma estable en Cuba y el resto de las islas mayores del Caribe. La colonización se esperaba que discurriese pacífica, pero pronto se descubrió un belicismo indígena  como resistencia a los abusos de los primeros colonos.


MONUMENTO A ANTONIO DE MONTESINOS EN LA ISLA LA ESPAÑOLA


Con la llegada de los dominicos al Nuevo Mundo, aparecieron los primeros defensores de indios y las primeras denuncias a la Corte. El sermón de Antonio de Montesinos, pronunciado en diciembre de 1511 en la isla La Española (Santo Domingo), fue el hito iniciador de la lucha por la justicia, según el historiador norteamericano Lewis Hanke. Su sermón tuvo como tema central el cuestionamiento de la licitud del dominio español en las Antillas, así como la censura frente a la explotación a la que los colonizadores, especialmente los encomenderos, sometían a la población nativa.

Montesinos defendió que si los indios son humanos, tenían plenitud de derechos, y como humanos tenían que ser tratados, y planteó tres graves preguntas a los colonos:

- ¿en qué condiciones podía hacerse la guerra justa contra los indígenas?

- ¿con qué título ejercía el rey de Castilla su dominio sobre América?

- ¿podía emplearse la fuerza contra los indígenas para predicar el cristianismo, o esta predicación debía realizarse solo por medios pacíficos?

Al mismo tiempo, el superior de la orden dominicana en La Española, Pedro de Córdoba, negó la absolución a cuantos colonos abusaran de los indígenas. Ante estas denuncias, Fernando el Católico encargó un estudio jurídico y teológico a Juan López de Palacios y Matías de Paz.

Juan López de Palacios Rubios fue jurista, doctor en cánones y catedrático en las Universidades de Salamanca y Valladolid, miembro del Consejo de Castilla y redactor de las Leyes de Toro, en 1505. Como ministro del Consejo de Indias y conocedor de la situación, se convirtió en uno de los principales defensores de la cuestión de los Justos Títulos del dominio de Castilla sobre las Indias. En su obra Libellus de insulis oceanis realizó un concienzudo razonamiento sobre la legitimidad de la soberanía castellana de los territorios americanos.

En 1512, redactó un Requisimiento por el cual obligaba a los indígenas a someterse pacíficamente como vasallo del monarca y súbditos del papa que era, y, en el caso de que opusiesen resistencia, se les anunciaba que serían sometidos por la fuerza y convertidos en esclavos.


EVANGELIZACIÓN DE INDÍGENAS POR DOMINICOS


El defensor de indios Matías de Paz, de la orden de los Dominicos, fue catedrático de teología en la Universidad de Valladolid, y de escritura en la de Salamanca. Fue el promotor del hospital de los indios de Santiago de los Caballeros de Guatemala.

Su única obra es De dominio Regum Hispaniae super Indos, publicada en 1512, en la que consideraba hostiles a los indios infieles, pero defendió un trato digno basado en el derecho natural sobre sus tierras y súbditos a los príncipes infieles, y el de los monarcas cristianos a extender y propagar la fe católica.

Su pensamiento puede resumirse así:
1- no es lícito a los príncipes cristianos hacer la guerra a los infieles por el afán de dominio y riquezas, aunque sí por extender la fe; si los infieles la reciben de buen grado, no se les puede atacar.

2- los indios pueden defenderse en caso de ser atacados, si antes no se les amonesta y requiere para que acepten la fe católica; pero si tras ser vencidos obedecen al príncipe cristiano y abrazan la fe católica, entonces no quedan convertidos en esclavos.

3- el dominio sobre los indios en régimen de vasallos libres sólo puede ser ejercido por el rey y por la autoridad del papa.


Matías de Paz aceptaba pues el derecho del papa y los reyes cristianos a invadir las tierras de infieles y destronar a los príncipes indios, pero defiende que debe evitarse la coacción en la propagación evangélica, porque anula la libertad de la fe. Aceptanban la erradicación de costumbres salvajes e inhumanas por los indios, que debían ser combatidas incluso con la fuerza. También la opción de la fuerza era justificada cuando los caciquez indígenas prohibían la libre conversión a sus súbditos.


PANEL CONMEMORATIVO DEL 5º CENTENARIO DE LEYES DE BURGOS


Antes estos hechos, la Corte convocó junta consultiva en diciembre de 1512, la Junta de Burgos, mediante la cual se legitimaron las encomiendas, reconociendo libertad a los indios, e imponiendo responsabilidades a los encomenderos. Concretamente respecto a los nativos, se aprobó:

1- los indios eran libres,
2- debían ser instruidos en la fe católica,
3- tenían obligación de trabajar en forma provechosa para ellos y la República,
4- el trabajo tenía que ser soportable e ir acompañado de los necesarios descansos,
5- debían recibir un salario justo por su trabajo,
6- los indios debían tener casas y haciendas propias,
7- tenían que procurar una comunicación con los cristianos.

Estas leyes estaban destinadas a resolver los problemas prácticos de las encomiendas, pero no el de la legitimidad moral de la soberanía española en el Nuevo Mundo. Progresivamente, una nueva generación de juristas, teólogos y filósofos fue ampliando y mejorando dichas leyes mediante una serie de compilaciones indianas e introduciendo un nuevo concepto de derecho en base a la filosofía iusnaturalista.


ESTATUA DE JUAN DE ZUMÁRRAGA EN DURANGO


El Iusnaturalismo católico es una corriente de pensamiento que afirma la existencia de unas leyes naturales creadas por Dios y que rigen la vida del hombre y de las sociedades. Esta visión del hombre fue novedosa en el contexto socio-político del momento, pero más innovador fue el ambiente de libertad con el que los intelectuales fueron formulando estos principios que estaban cuestionando la presencia española en el Nuevo Mundo, incluso con el apoyo de los monarcas.

A diferencia de los estadistas y militares que la establecían la ley en concreto, según fuese conveniente a sus intereses, estos intelectuales escribieron sus disquisiciones sobre la ley en abstracto.

Una Real Orden de Carlos I dispuso que, a partir de 1526, cualquier expedición militar vaya acompañada de clérigos legitimados para evitar abusos o desautorizar la lucha cuando esta se considere inncesaria.

El primer arzobispo de México y protector de indios, Juan de Zumárraga, redactó uno de los primeros documentos clave en la historia de la defensa de los Derechos Humanos, llegando a cuestionar la licitud de la conversión de los indios y de la presencia española en América.


ESTATUA DE FRANCISCO DE VITORIA EN SALAMANCA


El más influyente intelectual de la época fue Francisco de Vitoria, firme seguidor del Iusnaturalismo católico, catedrático de teología de la Universidad de Salamanca y fundador de la Escuela económica Salamanca.

Además de promover una reflexión moral sobre la economía totalmente novedosa en su tiempo, fue defensor de la igualdad de todos los hombres y concibió el mundo como una comunidad de pueblos organizada de forma política y basada en el Derecho Natural de gentes. Su pensamiento se desarrolló en torno a la dignidad y problemas morales de la condición humana, convirtiéndose en el primer español en negar la validez política de las Bulas Alejandrinas sobre los territorios americanos.

Vitoria definió una serie de títulos justos a partir de los cuales la Corona castellana podría declararse como legítima poseedora del continente americano. Se refería a unos derechos que pretendían romper con argumentos teológico, que se fundamentaran en criterios de la razón natural, que pudieran ser aceptados por todos los hombres, por tanto aspiraban a tener reconocimiento universal: las bases del Derecho Público Internacional.

Sus ideas, reunida en sus Relecciones sobre los indios, se pueden concentrar en las siguientes tesis:

1- Derecho territorial: los indios son dueños de sus tierras, por tanto, sus Estados, aunque infieles, tendrían los mismos derechos que los cristianos. El descubrimiento no produce derecho a la conquista ni al dominio.

2- Derecho de tránsito y permanencia: todos los humanos tienen libertad de viajar y permanecer en el continente americano sin dañar a los naturales. Si estos impidieran ejercer el derecho de tránsito y permanencia, entonces podrían tomar la tierra sin su consentimiento.

3- Derecho a la negación del rey como poder divino: el emperador no puede valerse de una ley universal para reconocerse como dueño patrimonial del mundo y, del mismo modo, tampoco el papa puede hacer uso de su poder temporal divino para asignar territorios de infieles a otros príncipes.

4- Derecho de prédica del evangelio: los indígenas deben permitir la libre evangelización de los cristianos, pero en caso negativo, estos no se deben tomar este hecho como licencia para la agresión.

5- Derecho a la defensa interior: los príncipes indígenas no pueden forzar la vuelta a la idolatría de algún natural convertido al cristianismo.

6- Derecho de libre soberanía: los indios sometidos a príncipes tiranos puede elegir de forma cierta y voluntaria la protección de señores cristianos. Además, los colonizadores pueden usar la fuerza si es para derrocar a crueles soberanos indígenas y salvar a gente inocente de una muerte injusta, como por ejemplo los rituales del sacrificio humano.


ESTATUA DE BARTOLOMÉ DE LAS CASAS EN GUATEMALA


Bartolomé de las Casas se erigió en el principal seguidor del pensamiento de Vitoria. Muy influyente en la Corte, continuó la defensa de la dignidad del indígena. Justificó el dominio español en América sólo si se predicaba pacíficamente el evangelio. Condenó el uso de las guerras contra los indígenas americanos, aunque fueran guerras justas, pues para él, los soldados tienen la obligación de respetar a los inocentes, entre los que citaba a mujeres, niños, sacerdotes, agricultores, obreros y mercaderes.

Para Las Casas, los pueblos organizados como países independientes no constituyen algo separado de los demás, sino unido a estos por los vínculos de un común origen, de análogas necesidades y limitaciones. Para la superación de los males todos deben colaborar en una obra armónica; es en suma, una comunidad internacional lo que forma el conjunto de las sociedades políticas que deben vivir en situación de interdependencia.

Sobre la base de estos nuevos principios filosóficos, jurídicos y morales emprendidos por Vitoria y Las Casas, el emperador Carlos I convocó una Junta Consultiva de Salamanca, en la universidad de dicha ciudad en junio de 1540. El debate trataría la denominada Polémica de los naturales entre teólogos y juristas.

El informe concluyente aconsejaba que el rey, los gobernadores y los encomenderos deberían mantener un absoluto respeto a la libertad de conciencia de los indios, así como la prohibición expresada de cristianizarlos por la fuerza o en contra de su voluntad, tal como se estaba haciendo desde el inicio de la conquista.

Se determinó: “Los indios no deben ser bautizados antes de haber sido suficientemente instruidos no solo en los artículos de la fe, sino también en las costumbres cristianas y en todo aquello que es necesario para la salvación, hasta que ellos sepan lo que reciben, y profesen en el bautismo, y empiecen a dar pruebas de que es su voluntad venir y perseverar en la Fe y Religión Cristiana.”





RECOPILACIÓN DE LEYES DE LOS REYNOS DE INDIAS (1681)


Los consejos de estos juristas, junto a las indicaciones de clero indigenista, se fueron implantando con una extraordinaria agilidad legislativa en los diversos textos que fueron componiendo las Nuevas Leyes de Indias de 1542, aprobadas por el emperador Carlos I en Barcelona. Algunas de estas Nuevas leyes para el buen tratamiento y preservación de los Indios fueron un claro ejemplo del grado de innovación jurídica, adelantándose en varios siglos a la legislación moderna:

- Prohibición de injuriar o maltratar a los indios. (libro VI, título X, ley XXI)
- Obligación de pagarles salarios de “justa y razonable estimación”. (libro VI, título XII, ley II)
- Reconocimiento del derecho al descanso dominical. (libro VI, título XV, ley XX)
- Jornada laboral máxima de ocho horas en las fábricas. (libro III, título VI, ley VI)
- Normativa protectora de la salud de los indios, especialmente en lo referido a mujeres y niños.


EVANGELIZACIÓN DE INDÍGENAS POR DOMINICOS


Las Leyes Nuevas incluían claras disposiciones en favor de un mejor trato al indígena, que los ponían bajo la protección de la Corona, y establecería un mayor control en cuanto al comportamiento de los colonos para asegurar ese objetivo. Se inspiraban en la concepción de los reinos de indias como otros tantos más de la Monarquía española, como los de Aragón, Navarra, Sicilia, etc.

Aun así, la disposición más dura de ese cuerpo de leyes para los conquistadores fue la drástica limitación en la posesión de las encomiendas, lo cual levantó protestas en varios puntos del territorio colonizado. La rebelión más cruenta fue la que lideró Gonzalo Pizarro a los encomenderos del Virreinato del Perú. Aquel levantamiento provocó que, al poco de su promulgación, esas Leyes Nuevas fueran suspendidas, pero su sola publicación es reveladora de la preocupación que había en la Corte española por la justicia en la empresa colonizadora.

En 1546, se celebró la Junta Eclesiástica de México, convocada por el visitador Francisco Tello Sandoval, del Consejo de Indias. La Declaración expresaba claramente la posición de aquellos que estaban convencidos de que los "Reinos de Indias" no podían ni debían ser objeto de una conquista.

"La causa única y final de conceder la Sede Apostólica el Principado Supremo de las Indias a los Reyes de Castilla, no fue la mira de ensanchar sus dominios, sino la de dilatar el orbe cristiano con la conversión de los indios.
Al realizar la Santa Sede este acto no entendió despojar a los monarcas y señores naturales de las Indias de sus Estados, Señoríos, Jurisdicciones, Lugares y Dignidades; ni dar a los Reyes de Castilla ninguna facultad capaz de impedir la propagación de la fe retardando la conversión de los indios. Todos los infieles, sean cuales fueren su secta y pecados, tienen, por derecho natural, divino y de gentes, señorío sobre sus cosas adquiridas sin perjuicio de tercero, y con la misma justicia poseen sus Principados, Reinos, Estados, Dignidades, Jurisdicciones y Señoríos."

Los misioneros desplazados en América acordaron aceptar como política misionera las doctrinas de De las Casas y la Orden de los dominicos.


CATEDRAL DE MÉXICO, SEDE DE LA JUNTA ECLESIÁSTICA CONSULTIVA DE 1546


Como las leyes de 1542 fueron difíciles de en su aplicación y las denuncias continuaron, Carlos I tomó la decisión de someter a debate definitivo el debate legitimista convocando una gran asamblea de sabios. Mientras tanto, el Consejo de Indias ordenó detener el proceso de conquista en 3 de julio de 1549 hasta que se tomara una nueva resolución.

España se había convertido en el primer Imperio que no sólo se cuestionó la licitud de sus conquistas, sino que además, había parado la empresa colonizadora. Ningún otro Imperio en la Historia de la humanidad tuvo un precedente de estas consideraciones. Esta actitud proteccionista fue un rasgo característico de la expansión española en América, Asia y Oceanía durante la Edad Moderna, desconocida por otras potencias, sobre todo durante la segunda mitad del siglo XIX en la Edad Contemporánea, fase histórica de gran difusión de las prácticas colonialistas europeas como consecuencia de la industrialización.

El debate de indias que organizó la Junta Consultiva de Valladolid de 1550 y 1551, denominada Controversia de Valladolid, fue el origen hispánico de la fundación definitiva de los Derechos Humanos.

Esta polémica de los naturales tuvo en esta ocasión a dos grandes protagonistas: Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda. Las Casas afirmaba que no era justo hacer la guerra a los naturales, y que la evangelización debía realizarse de modo pacífico. Sepúlveda, en cambio, aludía a la gravedad de los pecados de los indígenas y a la rudeza de su naturaleza como razones, entre otras, que hacían legal y necesaria la guerra contra ellos. La polémica tuvo su punto culminante en el debate que ambos protagonizaron en Valladolid entre 1550 y 1551. Si bien es conocido que, por diversas razones, Las Casas no tuvo éxito en sus intentos de poner en práctica una conquista pacífica en cuantos lugares de América, y a pesar de haber incurrido en ciertas exageraciones al hacer referencia a la historia de la conquista y colonización de América, lo cierto es que fue un hombre que se adelantó a su tiempo.




REPRESENTACIÓN TEATRAL DE LA CONTROVERSIA DE VALLADOLID DE 1550


Los indios fueron sometidos a un régimen de vasallaje semejante al que se aplicaba en Europa. Es verdad que durante el proceso de conquista hubo encomenderos brutales, pero es muy meritorio la voluntad política de la Monarquía española y los logros conseguidos por sus juristas y teólogos para la mentalidad de la época. Todas las grandes potencias hacían esclavos los naturales de las tierras que iban tomando: los portugueses, los árabes; pronto los ingleses, los holandeses, los franceses.

La prohibición de la esclavitud de los indígenas americanos tuvo un enorme impacto psicológico en la concepción de los colonizadores españoles desde el reinado de Isabel la Católica, en una época donde la esclavitud seguía siendo una institución social vigente en Occidente.

El emperador Carlos I lo dejó claro en las Leyes de Indias:
“Es conformidad de lo que está dispuesto sobre la libertad de los indios, es nuestra voluntad, y mandamos, que ningún Adelantado, Governador, Capitán, Alcaide, ni otra persona de cualquier calidad, en tiempo de paz o de guerra, sea osado de cautivar indios naturales de nuestras Indias y Tierra Firme del Mar Océano, descubiertas o por descubrir...”

Insistía en esta idea:
“que los descubridores guarden lo dispuesto en favor de los indios”; encomendó a los clérigos “que fueren en descubrimiento”, que vigilen “el buen tratamiento de los indios” y prohibiesen a los gobernadores “tener indios si no es como intérpretes”.



CARLOS I


Su sucesor Felipe II repitió, más tarde, la misma orden: “que los descubridores no se embaracen en guerras ni bandos entre los indios, ni les hagan daño, ni tomen cosa alguna”.

Esto fue muy difícil de llevase a cabo con total control, de hecho las crónicas indias están llenas de sucesos sobre abusos cometidos por encomenderos e incluso por funcionarios reales de alto nivel jerárquico, pero fueron investigados por la justicia, arrestados, llevados a España, juzgados por estas leyes, encarcelados e incluso ejecutados.

En 1573, Felipe II prohibió definitivamente cualquier utilización de la fuerza militar en América y confió sus más extensas y ricas posesiones a un nuevo ejército compuesto de frailes y maestros.

Para el monarca, la evangelización de América solo podía apoyarse en la predicación y en el ejemplo, lo que requería personas capaces de exhibir una conducta orientada por valores y virtudes. Las órdenes religiosas organizaron sucesivas expediciones misioneras y humanitarias avanzando por territorios vírgenes.

Una vez que habían convenido con la población indígena las bases del asentamiento, se adentraban más tarde las fuerzas militares, seguidas poco después por los civiles. Nunca en la historia, ningún otro país del mundo ha desarrollado una política semejante. Este fue el verdadero y definitivo modelo de conquista del continente americano. 


FELIPE II


Las Nuevas Ordenanzas fueron especialmente beneficiosas para Filipinas, donde se garantizaron los derechos de la población nativa casi desde el principio, desde 1571 cuando los dominicos obtuvieron de Felipe II garantías de protección.

Para lograr el éxito de la difusión de las relaciones sociales y económicas españolas en Indias, entendían que los pobladores y descubridores deberían ser un modelo de convivencia a imitar. Los indios solo adoptarían elementos culturales europeos de manera voluntaria, haciendo uso de su libre albedrío y determinación, después de juzgar las ventajas que la comunidad cristiana les puede ofrecer. De manera recíproca, los españoles deberían conocer las instituciones, creencias, culturas y lenguas indígenas.

En síntesis, esta forma de pensamiento, que no buscó la identificación con el punto de vista del indio, sino la defensa de los Derechos naturales y universales de todos los hombres (entre los que se encuentran españoles e indios) fue el deber ser sobre el cual muchas personas comprometidas con la justicia como valor social edificaron el nuevo orden indiano.

Guillermo Céspedes del Castillo escribió:
“Representa un hecho único en la historia que un pueblo someta a dura autocrítica su propia conducta y que aplique a sus mayores éxitos políticos y militares el más severo escrutinio moral.”

Ramiro de Maeztu, escritor de Defensa de la Hispanidad, afirmó:
“El debate de Valladolid, en 1552, y las disposiciones reales que se derivan de él, constituyen la primera ocasión en que un gran poder expansivo hace el alto para resolver problemas de justicia y de conciencia que el hecho le plantea.”


DEFENSA DE LA HISPANIDAD POR RAMIRO DE MAEZTU

Las Juntas Consultivas que los monarcas españoles organizaron sobre la polémica de indis fueron un claro antecedente de las actuales resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas sobre la oportunidad y la necesidad de intervenciones militares, para salvaguardar los Derechos Humanos.

Debido a esta forma de entender el Derecho y la ciudadanía, un tercio de los diputados presentes en las Cortes reunidas en Cádiz en 1812 procedía de lugares como Honduras, Guayaquil, Buenos Aires, Venezuela, Chile o incluso Filipinas. De entre aquellos hombres que firmaron las primera Constitución de España y la América hispánica destaca el diputado representante del Virreinato del Perú Dionisio Inca Yupanqui. Este diputado había recibido una esmerada educación en la armada español y en el Colegio de Nobles de Madrid. Se declaraba “nieto legítimo por línea directa del Inca Huayna Cápac duodécimo y último Emperador del Perú“, y aseguraba que su antepasado fue el “primer vasallo“ del rey de España. En su discurso ante las Cortes de Cádiz criticó los abusos que existían en América, y defendió sin ambages la plena igualdad de ciudadanía, dentro de una concepción liberal. Su alegato en favor de negros, indios y mestizos le valió el fervoroso aplauso por parte del resto de diputados, Según aquella Constitución,“la nación español es la reunión de todos los españoles de ambos emisferios“.


SEDE DE LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS EN NUEVA YORK




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Re: MONARQUÍA HISPÁNICA PRECURSORA DE DERECHOS HUMANOS

Mensaje por HispanoCortés501 el Dom Dic 07 2014, 22:25

Se debería difundir la verdadera historia sobre la colonización española de América mencionando las Leyes de Indias en vez de adoctrinar a los jóvenes con la leyenda negra y la mitología indigenista.

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Re: MONARQUÍA HISPÁNICA PRECURSORA DE DERECHOS HUMANOS

Mensaje por ilustrado el Lun Dic 08 2014, 00:23

Si, cierto, ya se está haciendo algo en ese sentido. Por ejemplo, en la serie de TVE, Isabel I, en los últimos capítulos se puede ver a esta reina como luchaba contra el modelo de colonización de Colón prohibiendo la trata de esclavos indígenas, etc. Algo al respecto cuenta la serie más exitosa de la tv nacional.

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Re: MONARQUÍA HISPÁNICA PRECURSORA DE DERECHOS HUMANOS

Mensaje por ilustrado el Lun Dic 08 2014, 20:08

REYES CATÓLICOS, PRECURSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS


Los Reyes Católicos fueron precursores en el establecimiento de los Derechos Humanos, a diferencia de otros imperios de la época moderna como el portugués o otomano, o más tarde el inglés, el holandés o el francés, donde existió el esclavismo o la aniquilación sistemática de indígenas.

El sistema de población que Isabel y Fernando proyectaron en el Nuevo Mundo estuvo basado en el tradicional sistema de repoblación de la Reconquista, que se materializó en el régimen de encomiendas, con trabajadores nativos libres de servidumbre que percibían un salario justo por el trabajo desempeñado en las mismas.

Tanto la Monarquía hispánica como la Iglesia católica hicieron grandes esfuerzos para proteger a los indios y erradicar los abusos de los colonizadores que se concretaron en la redacción de las Leyes de Burgos de 1513. Un hecho sin precedentes en cualquier Imperio de Occidente hasta aquel momento.




REYES CATÓLICOS


La colonización del Nuevo Mundo fue un proceso realmente complicado, no sólo por la exploración de un continente desconocido y por la adaptación física a un medio difícil, sino también por el modelo de colonización que se pretendió establecer y su puesta en práctica.

Durante los primeros dos o tres años del descubrimiento, los colonizadores sufrieron una extraña mezcla de locura del oro y fiebre tropical que produjo latrocinios, asesinatos, abusos de nativos y hasta muertes masivas de colonos por enfermedad. El origen del desastroso sistema que Colón estableció fue consecuencia de la falta de previsión ante un  descubrimiento inesperado. Además, Colón hizo todo lo posible para que en la Corte no supieran que había comenzado un incipiente tráfico de indígenas.

Los Reyes Católicos pusieron todo su empeño en controlar las nuevas tierras y en el segundo viaje de Colón enviaron a dos hombres de su confianza, dos catalanes: Pere Margarit, un prestigioso militar caballero de Santiago, que se encargó del dominio político y militar de la zona; y fray Bernardino Boil, un benedictino que se convirtió en el primer vicario apostólico. Ambos informaron a la Corte del inadecuado sistema de dominio y control que Colón y sus parientes habían establecido allí. Años más tarde otros enviados volvieron con las mismas denuncias.

Durante los primeros años el marino genovés desarrolló en la isla La Española el mismo sistema que los portugueses estaban efectuando en África y que, además, coincidía con el modelo de explotación mercantilista al estilo italiano: factorías comerciales, colonización en régimen asalariado donde el trabajador no pueda establecerse con sus familias y poseyera tierras propias, derechos económicos compartidos exclusivamente por el descubridor y la Corona, esclavización y venta de la población nativa, etc.

Ese modelo de colonización fue rechazado sin contemplaciones por Isabel I, porque era contrario a su proyecto de evangelización de las nuevas tierras. Desde los primeros momentos del descubrimiento, esta reina de Castilla dictó leyes tanto a favor de la protección real de sus nuevos súbditos americanos, como también en la regulación de la posible ambición que pudiese tentar a los conquistadores.



DESEMBARCO DE COLÓN, POR TEÓFILO DE LA PUEBLA


En el año 1500, Isabel dictó un decreto por el que se prohibía la esclavitud de los pobladores del territorio americano, de hecho, dictaminó que aquellas gentes eran hombres libres tal como los habitantes de Castilla. Sus disposiciones suponían una auténtica revolución en cuanto a Derechos humanos para la mentalidad occidental de la época. Estas leyes quedaban aún englobadas en el Derecho medieval, ya que estaban dictados por la libre disposición de un monarca que obra con una legitimidad emanada de una bula papal, pero suponían el inicio de las Leyes de Indias.

En aquellos tiempos el comercio con personas era una práctica muy extendida y el proceder de la reina fue realmente atípico para su época, por lo tanto, son muchos quienes afirmaron que Isabel I fue una precursora de los Derechos de la Humanidad. Tales actos, tan fuera de lo común en su época, fueron uno de los tantos fundamentos que se presentaron ante la Santa Sede para canonizar a la reina. Pero el proceso quedó inconcluso debido a la presión que un cardenal alemán ejerció para evitarlo.



ENCOMIENDA AMERICANA


El modelo de dominio y población que los Reyes Católicos proyectaron estaba basado en el tradicional sistema de repoblación y colonización efectuado durante la Reconquista en las tierras arrebatadas al moro, es decir, en la figura del campesino libre cristiano, también del campesino soldado, que llegaba a unas tierras ganadas al islam, las ocupaba con su familia, las trabajaba y las defendía como propietario de ellas frente a posibles ataques sarracenos. Esta era una forma de iniciativa privada popular, muy lejos de lo que Colón pretendió.
 
En este sentido establecieron que seguirían siendo propiedad de los indios aquellas tierras que les pertenecían con anterioridad, mientras que el resto de territorios libres pasarían a titularidad de la Corona, para posteriormente ser repartidos entre los colonos.

La Monarquía española implantó en América un nuevo modelo de colonización que ninguna de las potencias de la época estaba aplicando. Consistía en la asignación de un grupo de indígenas a cada colono para su evangelización y explotación económica mediante una remuneración monetaria tasada por el gobernador. Dicho salario entraba en el derecho que pretendía diferenciar la libertad jurídica reconocida al indio encomendado frente a la servidumbre del esclavo.

Este novedoso sistema de encomiendas fue aprobado por Real Provisión de 20 de diciembre de 1503, firmado por la reina Isabel I en Medina del Campo y dirigida al gobernador Nicolás de Ovando. Antes de que la reina firmara este importante documento, pasaron diez años de ensayo y hubo consultas a expertos teólogos, a letrados y a juristas.

Tiene similitudes con el sistema que Roma desplegó en la fase alta del Imperio, pero con la importante excepción de que se prohibió la esclavización de las poblaciones autóctonas, acorde al sentido evangelizador que tuvo la conquista desde el primer momento.

Los Reyes Católicos habían establecido que la condición jurídica de los indios era la de personas libres y no sujetas a servidumbre, tal como los habitantes de Castilla. Esta característica a favor de la dignidad y libertad de las poblaciones indígenas es exclusiva del Imperio español. No se realizó por otra potencia de la época como los Imperios portugués y otomano, como tampoco en la gran era colonial, ni en la América anglosajona, ni en el África bajo dominio europeo.



ISABEL I DE CASTILLA



En un fragmento del Codicilio anexo al Testamento de la reina Isabel I, otorgado en Medina del Campo a 23 de noviembre de 1504, pocos días antes de morir, la reina Católica pidió un buen trato para los indios, vecinos y habitantes de las Indias:

“Cuando nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las Islas y Tierra Firme del mar Océano, descubiertas y por descubrir, como así se lo suplicamos al Papa Alejandro VI, de dichosa memoria, que nos lo concedió, nuestra principal intención fue procurar inducir y traer a los pueblos de allá y convertirlos a nuestra fe católica, y enviar a las dichas Islas y Tierra Firme prelados, y religiosos, y clérigos y otras personas doctas y temerosas de Dios, instruir a los vecinos y moradores de ellas en la fe católica, y enseñarles y adoctrinarles en las buenas costumbres, y poner en ello la diligencia debida, según en las letras de la dicha concesión se contiene, por tanto suplico al rey mi señor, muy afectuosamente, y encargo y mando a la princesa Juana, mi hija, y al príncipe Felipe, su marido, que así lo hagan y cumplan, y que este sea su principal fin, y que en ello pongan mucha diligencia, y que no consientan ni den lugar a que los indios, vecinos y moradores de las dichas Indias y Tierra Firme, ganadas y por ganar, reciban agravio alguno ni en su persona ni en sus bienes, sino que manden que sean bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido, lo remedien y provean por manera que no se exceda en cosa alguna lo que por las letras apostólicas de la dicha concesión nos es mandado.”

La inicial aportación de Isabel I no fue suficiente, la Iglesia católica y las siguientes ordenanzas durante el reinado de Fernando el Católico continuaron la defensa de la dignidad de los hombres y mujeres de aquellas tierras. Entonces, un dominico llamado fray Antonio Montesinos sentó en la conquista de América las bases del respeto y la dignidad del hombre, germinando una corriente de grandes defensores que desembocaría en los actuales Derechos Humanos.



ESTATUA DEDICADA A ANTONIO MONTESINOS EN SANTO DOMINGO


El 21 de diciembre de 1511 en la ciudad de Santo Domingo, capital de las Indias, Montesinos pronunció su discurso denunciando el sistema de encomiendas en el que trabajaban los indígenas de la isla La Española.

El sermón de Montesinos, que alcanzó resonancias universales, tuvo como tema central el cuestionamiento de la licitud del dominio español en las Antillas, así como la censura frente a la explotación a la que los colonizadores (especialmente los encomenderos) sometían a la población nativa.

Planteó tres graves preguntas a los colonos de la isla:

- ¿en qué condiciones podía hacerse la guerra justa contra los indígenas?

- ¿con qué título se ejercía para predicar el cristianismo en América?

- ¿podía emplearse la fuerza contra los indígenas para predicar el cristianismo, o esta predicación debía realizarse solo por medios pacíficos?

Por una parte, atacó con dureza el sistema de encomiendas, al mismo tiempo que denunciaba las injusticias y abusos cometidos contra los indios. Por otra, cuestionaba la legitimidad de los títulos de soberanía de la Corona de Castilla sobre el Nuevo Mundo, que eran el Tratado de Tordesillas y las Bulas Alejandrinas.

En palabras del historiador norteamericano Lewis Hanke, el célebre sermón de Montesinos “fue el hito iniciador de la lucha por la justicia”.



ENCOMIENDA AMERICANA


Montesinos, elegido por su comunidad religiosa para iniciar la protesta, subió al púlpito y abroncó a los líderes de aquella primera posesión española de la siguiente manera:

“Todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestable guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas; donde tan infinitas dellas, con muertes y estragos nunca oídos, habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin dalles de comer ni curallos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir, los matáis, por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine, y conozcan a su Dios y criador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos? ¿Éstos, no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados a amallos como a vosotros mismos? ¡Tened por cierto, que en el estado que estáis, no os podéis más salvar que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe de Jesucristo!”

Este es un resumen del famoso sermón de Montesinos que fue escrito por el fray Bartolomé de las Casas, presente entre los oyentes, y que ningún historiador ha puesto en duda.

El eclesiástico sevillano continuó describiendo el ambiente que se respiraba tras escuchar los asistentes aquella denuncia:
 
“Finalmente de la manera explicó la voz que antes había muy encarecido, que los dejó atónitos, a muchos como fuera de sentido, a otros más empedernidos y algunos algo compugidos, pero a ninguno, a lo que yo después entendí, convertido.”



BARTOLOMÉ DE LAS CASAS


El sermón y el papel de esos primeros dominicos tuvieron un lugar importante en la historia de los Derechos Humanos. Fueron profetas que encarnaron la figura del buen samaritano, que escucharon el gemido de los indígenas maltratados, y hablaron en nombre de Dios.

Aquellas intenciones de Montesinos y la polémica generada tuvieron su repercusión en la Corte. Por eso, en 1512 el rey Fernando el Católico no dudó en convocar en Burgos una Junta formada por expertos teólogos y juristas, además de consejeros religiosos de los reyes con el objetivo de analizar la situación y pronunciarse sobre tal controversia. A este debate asistieron fray Antonio Montesinos y el franciscano Alonso del Espinar que partieron hacia España en primavera de ese mismo año.

El resultado de aquella Junta fueron las Leyes de Burgos de finales de 1512 y principios de 1513 para que los indios “se les guarden las excepciones y privilegios que se les concedieron”, lo cual es importantísimo, porque significa que los indios son sujetos de derecho. En la elaboración de estas Reales Ordenanzas dadas para el buen regimiento y tratamiento de los indios influyó más el compresivo Alonso del Espinar que el crítico Montesinos.

Asentó jurídicamente los derechos de los reyes a hacer la guerra a los indígenas que se resistieran a la evangelización y encontrar un equilibrio entre el predominio social de los colonizadores españoles y la protección al indígena, que se quería conseguir con la encomienda. En definitiva, mejoraron la situación del indios, pero manteniendo las encomiendas. Fue un triunfo, pero a medias, aunque un gran avance para la época moderna.



CATEDRAL DE BURGOS


Por supuesto que habría abusos y excesos pero, precisamente, pudieron ser denunciados porque existieron unas leyes que protegían a los indios. Las crónicas están plagadas de casos en los que no solo encomenderos, sino también funcionarios reales de alto nivel fueron investigados por la justicia, apresados, conducidos a España, juzgados, encarcelados e incluso ejecutados por los abusos cometidos.

De sobra es sabido que habría encomenderos brutales, que habría colonizadores que tras arriesgar su vida y conquistar tierras sufrieron el enorme impacto psicológico que debió de ser la prohibición de la esclavitud en una época donde la misma seguía siendo una institución social vigente. Todas las potencias tenían esclavos: los portugueses, los árabes, los otomanos; pronto los ingleses, los holandeses y los franceses. Precisamente por eso comenzó la importación de esclavos negros, vendidos por los mercaderes árabes y por las tribus africanas.
 

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Re: MONARQUÍA HISPÁNICA PRECURSORA DE DERECHOS HUMANOS

Mensaje por ilustrado el Lun Dic 08 2014, 21:08

LEYES DE INDIAS. LA PRIMERA DEMOCRACIA AMERICANA


Por mor de un primario desconocimiento de la historia, por una malintencionada tergiversación de la misma o por la nefasta labor de la Leyenda Negra, son legión los que, en España y en América, conocen mal las Leyes de Indias. En demasiadas ocasiones se ha tenido en cuenta la indiscutible, humana, y, en su contexto, inevitable explotación del hombre por el hombre, y se ha obviado ese monumento del Derecho de Gentes que son las leyes con que Isabel I de Castilla puso las bases para la protección de sus súbditos de la Nueva España. Esa protección que ordena que, por el mismo delito, sea más castigado el español que el indio. Esas Leyes que sientan las bases de todo un cuerpo legislativo que no ha sido copiado por ninguna otra nación colonizadora.

Las Leyes de Indias comprenden reales cédulas, reales órdenes, pragmáticas, provisiones, autos, resoluciones, sentencias y cartas, obligándose a la confirmación por el Rey de cualquier disposición dictada por otra persona u organismo.

Si bien el fin religioso es una de las preocupaciones principales de la Corona, no es menos cierto el riguroso respeto por el orden y forma de vivir de los indios, siempre que no estuviera en rigurosa contradicción con los principios básicos de la legislación española (Ley 22, título 2º del libro V de las Disposiciones de Carlos I). Así, en la Ley 4ª, título 1º, Libro II de las Recopilaciones de 1680 se lee:

Ordenamos y mandamos que las leyes y buenas costumbres que antiguamente tenían los indios para su buen gobierno y policía, y sus usos y costumbres observadas después que son cristianos, y que no se encuentran en nuestra religión, se guarden y ejecuten.

Hemos dicho Recopilaciones. Es preciso tener en cuenta que las disposiciones (no las Leyes) obedecen a una casuística, que se van dictando poco a poco, según hechos concretos, y ello hace que su número sobrepase las 6.000. Si bien, precisamente por esa casuística, muchas veces las disposiciones se hacían de muy difícil cumplimiento, dando lugar a no pocas arbitrariedades.

Las Leyes de Indias aparecen en un momento en que la ciencia jurídica se está abriendo paso con pujanza, como demuestra la aparición de las Recopilaciones de Ramírez y de Martínez de Burgos, el Ordenamiento de Montalvo y las Leyes de Toro.

Las primeras disposiciones, precedentes del cuerpo de las Leyes, son las Capitulaciones de las que es portador Colón, por las que se concede a los navegantes una serie de derechos y se les sujeta a ciertas obligaciones; los derechos condicionales, sujetos al éxito de la empresa y a la conducta del descubridor; y se señala el castigo correspondiente en caso de que no se sujete a lo pactado. A partir de 1526 se añade un conjunto de disposiciones sobre el buen trato a los indios, lo que eleva a las Capitulaciones a la categoría de fuentes jurídicas.

Las primeras disposiciones giran sobre la licitud o no de las encomiendas; al respecto, Carlos I reúne juntas de teólogos y juristas, de las cuales surgen en 1542 las Leyes Nuevas, prohibiendo las dichas encomiendas. No sin sublevaciones, como la de Gonzalo Pizarro en Perú, y que le costó la condena a muerte.

Isabel de Castilla rogaba en su testamento que mis indiecitos fuesen tratados por igual que sus súbditos españoles, ya que al emprender el descubrimiento
“se había tenido en mira ganar almas para el cielo, y no esclavos para la tierra. Así, es nuestra voluntad y mandamos que ningún Adelantado, gobernador... de cualquier estado, dignidad o calidad, en ocasión de paz o guerra, aunque sea mandada hacer por Nos, sea osado de cautivar indios... ni tenerlos por esclavos... Y ordenamos a nuestros Juristas que tengan especial cuidado de lo inquirir y castigar con todo rigor".

Lo recoge de este modo Carlos I, ante las denuncias de casos de esclavitud entre los indios; a los transgresores se les priva de todos sus bienes, y a los funcionarios negligentes en el cumplimiento de la ley, se imponen multas de 100.000 maravedíes. Se incluye en este castigo a los portugueses que llevaban brasileños esclavos, y que al entrar en demarcaciones españolas debían atenerse a las leyes españolas.

Sobre las encomiendas parece ser, aunque no constan escritos, que, a manera de pactos con los caciques de la isla Española, Colón decidió implantar un tributo, trimestral y en especie. Pero un grupo de españoles descontentos se sublevaron y obligaron a Colón a aceptar el tributo que ellos tenían ya establecido: el reparto de los propios indios para la prestación de servicios de trabajo. Son los llamados repartimientos. Conocedora Isabel, ordena la libertad de los indios, la vuelta al tributo en especias, y, eso sí, instarlos al trabajo libre a cambio de un salario. Lo cual, como también es lógico, no tuvo resultado práctico alguno. Se vuelve a los repartimientos, pero con la variante de la encomienda: el encomendero viene obligado a que... cada uno se encargue de los que fueren de un repartimiento, los defienda y ampare, guardando nuestro patronazgo, y enseñe a vivir en policía igual que sus encomenderos (Ley 1ª título 8, Libro VI de la Recopilación). Es ésta, con mejoras y variantes, la ley que prevalece, gracias al trabajo posterior de Fray Bartolomé de las Casas y del Cardenal Cisneros. Cuando la colonización se extiende desde las islas a tierra continental, llegan instrucciones:

...que en dicha tierra no hagáis ni consintáis hacer repartimiento, encomiendas ni depósitos de indios, sino que los dejéis vivir libremente como nuestros vasallos viven en nuestras tierras de Castilla.

Lo cual, naturalmente, tampoco se cumplió.

A partir de 1530 comienzan a institucionalizarse los pueblos o reducciones de indios, en que se crean corregimientos o núcleos bajo el gobierno de un corregidor. Son normas de obligado cumplimiento que se edifique una iglesia; que por cada cien indios hubiese dos o tres cantores y un fiscal. Cada pueblo debía tener igual número de alcaldes y regidores indios, con potestad para lo mismo que los españoles.

Mientras otros países colonizadores, tal vez sin excepción, han prohibido todo contacto con los nativos, España permitió desde el primer momento las uniones de los súbditos peninsulares con los americanos. Primero, meras uniones sin trámite alguno. Enseguida, legítimos matrimonios con derecho de herencia y transmisión:

Es nuestra voluntad que los indios e indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con los indios como con naturales de nuestros reinos, y en esto no se les ponga impedimento.

Lo único que, siguiendo las leyes europeas, hubo de variarse, fue que Ningún cacique ni otro cualquier individuo se case con más de una mujer...

Y se defiende a las que han de ser, digamos, repudiadas: ...y no tenga a las otras encerradas ni les impida casar con quien quisieren.

El problema era ver, cuando se encontraron con indios con hasta diez mujeres, cuál era la que debía quedarse. Se optó por, o bien la primera, o bien a elección del marido. ¡Lo que no dudamos traería una infinita serie de problemas matrimoniales! Y si no se ponían de acuerdo, o el esposo ocultase quién era la primera para elegir a otra que le gustase más, serían los más ancianos indios de cada pueblo los que aseverasen quién era esa primera esposa. Los hijos podían quedarse con el padre o irse con las respectivas madres a un nuevo hogar.

Otra cuestión a la que se hace referencia en las Leyes de Indias es la venta de las hijas por parte de los padres:

...ningún indio ni india recibirá cosa alguna ni en poca ni en mucha cantidad ni en servicio ni en otro género de paga en especie del que se hubiere de casar con su hija.

Se cuidó siempre de que no hubiera diferencia entre los súbditos de ambos lados del océano:

Quiero que me deis satisfacción a mí y al mundo del modo de tratar a estos mis vasallos, y de no hacerlo... vea yo ejecutados ejemplares castigos en los que se hubieren excedido, y de no hacerlo así me daré por deservido, y asegúroos que aunque no lo remediéis yo lo tengo que remediar, y mandaros hacer gran cargo de las más leves omisiones, por ser contra Dios y contra mí.

Creemos sinceramente, a la luz de la lectura de las Leyes de Indias, recopilaciones e instrucciones, que han constituido un hito en lo que hoy llamamos derechos humanos. Nunca país colonizado alguno ha gozado de una legislación tan protectora y respetuosa con su idiosincrasia.

No obstante, España estaba muy lejos, el ir y venir de órdenes y castigos tardaba meses, y a la nueva tierra de promisión fueron, junto con hombres casi santos, con estudiosos, con investigadores en todas las ramas del saber, con enseñantes y con enfermeros, una gran cantidad de aventureros sin escrúpulos para quienes lo único que importaba era el lucro. Dígase dónde y cuándo no ha ocurrido esto, no ya en unos siglos XVI y XVII, sino a las puertas del segundo milenio. Sólo que en el segundo ya no van casi santos ni enfermeros ni enseñantes. Van sólo depredadores.


RECOPILACIÓN DE LAS LEYES DE LOS REINOS DE INDIAS

Mandadas a Imprimir y Publicar por la Majestad Católica del Rey Don Carlos II. Madrid, 1791

El compendio de Las Leyes de Indias fue editado por primera vez en el año de 1690, bajo las órdenes de Su Majestad Carlos II de España. El conjunto se compone de cuatro tomos, con un total de ocho libros. Cada uno de estos libros contiene diferentes Títulos (un total de 218) que encierran las Leyes. A cada Ley se le da un enunciado, año, monarca y lugar de expedición de la Ley. Luego, va la explicación de cada una de las leyes, facilitando su interpretación.


SOBRE LOS INDIOS

Que los Clérigos y Religiosos, que fueren a descubrimientos, procuren el buen tratamiento a los Indios. Que si para la seguridad fuere conveniente, se puedan hacer casas fuertes o llanas, sin daño de los Indios. Que no se consienta, que a los Indios se les haga la guerra, mal, ni daño, ni se les tome alguna cosa sin pagar. Que a los Indios se les guarden las exenciones y privilegios, que se les concedieren.

Y en éstas, y demás poblaciones, elijan el sitio de los que estuvieren vacantes, y por disposición nuestra se pueda ocupar sin perjuicio de los Indios y Naturales, o con su libre consentimiento.


DE LAS TIERRAS Y LO ECOLÓGICO

Que no se impida la libertad de caminar cada uno por donde quisiere. Que las tierras sembradas, alzado el pan, sirvan de pasto común. Que en las tierras que los Indios labraren no se metan ganados. Que en La Habana no se corten caobos, cedros, ni robles, sino para el servicio real, o fabrica de navíos. Que los Indios puedan cortar madera de los montes para su aprovechamiento. Que los Encomenderos hagan sembrar árboles para leña. Que los Virreyes hagan renovar y cultivar nopales donde se cría la grana.


VILLAS, PUEBLOS Y URBANISMO

No elijan sitio para poblar en lugares muy altos, por la molestia de los vientos y dificultad del servicio y acarreo, ni en lugares muy bajos, porque suelen ser enfermos; fúndese en los medianamente levantados, que gocen descubiertos de los vientos del Norte y Mediodía: y si hubieren de tener sierras, o cuestas, sea por la parte de levante y poniente; y si no se pudieren excusar de los lugares altos, funden en parte donde no estén sujetos a nieblas, haciendo observación de lo que más convenga a la salud. Y en caso de edificar a la ribera de algún río, disponga la población de forma que saliendo el sol dé primero en el pueblo que en el agua.

Será de mucha conveniencia que se funden los pueblos cerca de ríos navegables, para que tengan mejor trajín y comercio, como los marítimos. Ordenamos que así se funden, si el sitio lo permitiere, y que los solares para carnicerías, pescaderías, tenerías, y otras oficinas, que causan inmundicias, y mal olor, se procuren poner hacia el río, o mar, para que con más limpieza y sanidad se conserven las poblaciones.

De la plaza salgan cuatro calles principales, una por medio de cada costado; y además de éstas, dos por cada esquina: las cuatro esquinas miren a los cuatro vientos principales, porque saliendo así las calles de la plaza no estarán expuestas a los cuatro vientos que será de mucho inconveniente.


María Ángeles Fernández, revista Esfinge

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Re: MONARQUÍA HISPÁNICA PRECURSORA DE DERECHOS HUMANOS

Mensaje por ilustrado el Lun Dic 08 2014, 22:33

DECLARACIÓN DE LA JUNTA ECLESIÁSTICA DE MÉXICO DE 1546


Declaración de la Junta de México convocada por el Visitador Francisco Tello Sandoval, del Consejo de Indias. Año 1546.

Todos los infieles, sean cuales fueren su secta y pecados, tienen, por derecho natural, divino y de gentes, señorío sobre sus cosas adquiridas sin perjuicio de tercero, y con la misma justicia poseen sus Principados, Reinos, Estados, Dignidades, Jurisdicciones y Señoríos.

La causa única y final de conceder la Sede Apostólica el Principado Supremo de las Indias a los Reyes de Castilla, no fue la mira de ensanchar sus dominios, sino la de dilatar el orbe cristiano con la conversión de los indios.

Al realizar la Santa Sede este acto no entendió despojar a los monarcas y señores naturales de las Indias de sus Estados, Señoríos, Jurisdicciones, Lugares y Dignidades; ni dar a los Reyes de Castilla ninguna facultad capaz de impedir la propagación de la fe retardando [con ello] la conversión de los indios.


Contexto histórico

Este documento del siglo XVI expresa claramente la posición de aquellos que estaban convencidos de que los ’’Reinos de Indias’’ no podían ni debían ser objeto de una conquista. El texto representa una toma de posición ante una polémica de la época, la Controversia de Valladolid, la cual queda implícita. Es evidente la inspiración lascasiana. Para valorar su trascendencia, hay que tener en cuenta el poder e influencia que tuvieron Fray Bartolomé de Las Casas y la Orden de dominicos sobre la Monarquía hispánica.

Se trata pues de algo más que una declaración de principios. Esta actitud principista es un rasgo característico de la expansión española en América, Asia y Oceanía durante la Época Moderna. Desconocida, en cambio, por otras potencias, sobre todo durante la Época Contemporánea, en la segunda mitad del siglo XIX, fase histórica de gran difusión de las prácticas colonialistas europeas como consecuencia de la industrialización temprana de la región. No representa la ’’leyenda negra’’ de España sino su mayor gloria.

Los intereses de Las Casas no pueden confundirse con los intereses de los indios. Lascasianos e indios fueron y son actores con intereses propios y diferenciados. Las Casas no se identifica con el indio, ni el indio con Las Casas. En realidad, el fraile dominico que después de escribir (a modo de protesta y denuncia de la violación del ideal proclamado) la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, escribió también la Brevísima relación de la destrucción de África, no llega a comprender el punto de vista del indio.

Pero entre todos –lascasianos, indios, africanos y otros- América Latina elabora, a lo largo de los siglos, el punto de vista anticolonialista. El primero de la historia de la humanidad. Un componente fundamental del pensamiento democrático, de los Derechos humanos y del Derecho internacional basado en la justicia. Siempre vigente y siempre de actualidad.

Los principios ético-jurídicos

La idea de que ’’las Indias’’ no son ni deberían ser objeto de una conquista, se basa en los siguientes fundamentos jurídicos, esgrimidos por los miembros de la Junta de México:

• El fundamento iusnaturalista. Ya los romanos establecieron la existencia de un Derecho natural, universal, que reconocen incluso los animales, común a los seres inteligentes. Junto a él establecieron un Derecho de gentes, común a todos los pueblos, y un Derecho civil, propio de cada pueblo.

• La interpretación cultural que cada pueblo hace de un sentimiento universal, -como puede ser el sentimiento religioso-; incluso, la interpretación que hagan los infieles y quienes practican sacrificios humanos, no cambia el hecho de que el amor a Dios es, –teóricamente- un sentimiento humano natural y universal, el cual se mide por su intensidad, que es donde radica el mérito, y no por su contenido, que puede variar de un pueblo a otro. (Las Casas, Apología, Apologética histórica, Historia sumaria).

• Cada pueblo tiende, naturalmente, a organizar sus propias instituciones políticas. Las ’’Indias’’ no carecen de soberanos por Derecho civil, natural y de gentes. Estos soberanos indígenas gobiernan Reinos, Señoríos u otro tipo de ’’Jurisdicciones’’ perfectamente comparables a las de Europa. Fundamento que fue desarrollado por otro dominico contemporáneo de Las Casas, Francisco de Vitoria.

• Aunque el Papa sea considerado Soberano Universal, como Cristo, –punto de vista discutido en la época-, no puede disponer de los Reinos que por Derecho natural y de gentes gobiernan otros soberanos. Esto se debe a que los individuos y los pueblos son naturalmente libres.

• En cambio, por Derecho natural, los indios no pueden impedir a los españoles –en la medida en que no perjudiquen a terceros-, el libre ejercicio de la comunicación, de la palabra, de la expresión y predicación del Evangelio. Tampoco pueden impedir el ejercicio de la libertad de movimiento, de circulación, de migración, vida, propiedad, asociación y comercio. Ni los españoles a los indios.

Entendían aquellos juristas que sobre estos principios debía fundarse el Reino de Indias.


Conclusión

Por lo tanto, -así lo resumió Felipe II y lo recogieron las Leyes de Indias-, la evangelización de América solo puede apoyarse en la predicación y en el ejemplo, lo que requiere personas capaces de exhibir una conducta orientada por valores y virtudes.

Para lograr el éxito de la difusión de las relaciones sociales y económicas españolas en Indias, entendían que los pobladores y descubridores deberían ser un modelo de convivencia a imitar. Los indios solo adoptarían elementos culturales europeos de manera voluntaria, haciendo uso de su libre albedrío y determinación, después de juzgar las ventajas que la comunidad cristiana les puede ofrecer. De manera recíproca, los españoles deberían conocer las instituciones, creencias, culturas y lenguas indígenas.

En síntesis, esta forma de pensamiento, que no buscó la identificación con el punto de vista del indio, sino la defensa de los Derechos naturales y universales de todos los hombres –entre los que se encuentran españoles e indios- fue el deber ser sobre el cual muchas personas comprometidas con la justicia como valor social edificaron el nuevo orden indiano.

http://suite101.net/article/el-reino-de-espana-e-indias-1517-1825-los-ideales-compartidos-a86230#.VIYYFVKDNMt

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Re: MONARQUÍA HISPÁNICA PRECURSORA DE DERECHOS HUMANOS

Mensaje por Northern el Mar Dic 09 2014, 02:11

Interesante.

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Re: MONARQUÍA HISPÁNICA PRECURSORA DE DERECHOS HUMANOS

Mensaje por ilustrado el Mar Oct 13 2015, 03:03

La grandeza de España: Isabel I y Francisco de Vitoria




  • Los derechos del hombre no son otra cosa que la consecuencia política de la redención de Cristo.
  • La Hispanidad es eso: la expresión política más grande de la cristiandad a lo largo de la historia.
  • Y las culturas amerindias consistían en crueldad, homicidios, rituales y canibalismo.
  • Pero todavía escucharemos durante un tiempo hablar del genocidio español en América. Sobre todo a españoles idiotas.


En 1550 el rey Carlos I, emperador Carlos V, convoca en Valladolid una junta de sabios que consolidará la normativa de las leyes Nuevas (1542) acerca de la dignidad de los indios de las nuevas tierras de América. Al fondo, late el portentoso reconocimiento de la dignidad delhombre-hijo de Dios y, como consecuencia de ello, nace el derecho de gentes, más tarde conocido como derechos humanos y hoy ahormado en el llamado derecho internacional… para mal de todos. Sí, si los derechos del hombre no se hubieran entreverado con el derecho internacional, es decir, si el protagonismo no hubiera pasado de la persona a la clase política, a todos nos habría ido mejor.

Pero en aquella España, la nación más culta y avanzada de su tiempo, los reyes hacían caso de los sabios y de la sabiduría de la Iglesia. Por eso, las conclusiones del ‘congreso’ de Valladolid.

Los derechos del hombre no son otra cosa que la consecuencia social de la redención de Cristo. El Dios-Hombre, al dar su vida por el rescate de los hombres, los equipara en dignidad. A listos y tontos, ricos y pobres, débiles y poderosos. Así pues, el ordenamiento jurídico positivo, todo el pensamiento de Francisco de Vitoria (en la imagen), no es más que el desarrollo de esa verdad: el hombre es sujeto de derechos desde la cuna porque todo un Dios le salvó de la muerte muriendo Él mismo en la cruz de Roma.

Ahora bien, si Vitoria es el creador intelectual de los derechos del hombre, Isabel I de Catilla -uno de los primeros gobernantes de la nueva era moderna -que aún llevaba sus decisiones políticas a la oración- ya lo dejó claro en su Codicilo, apósito a su testamento, cuando decreta quelos indios son hijos de Dios y, por tanto, deben ser tratados en su vida y en sus bienes con todo respeto. Algo que rompe con el derecho romano, con su desarrollo medieval, algo mitigado pero no menos duro en cuanto a los derechos del conquistador, y que abre un mundo nuevo… sencillamente aplicando el evangelio 14 siglos después del escrito.

Ahora comparen esto con la visión, no ya que holandeses, centroeuropeos y británicos tienen da la conquista de América por España, sino con la que albergamos los propios españoles sobre la Hispanidad. Porque la Hispanidad no es más que eso: con todos sus fallos, se convirtió en la adelantada, en el inicio de los derechos del hombre. Aquella España fue capaz de conquistar, repoblar y evangelizar todo un continente, incluso pasar a Asia, donde también hicimos tarea, siempre bajo el fin evangelizador.

Es la hazaña más portentosa de un pueblo relativamente pequeño hasta para la época. Pero es que llevaban consigo la fuerza de Cristo, no porque Dios estuviera con ellos sino porque ellos querían estar con Dios, convocación de misioneros. Los Cortés, Pizarro, Balboa, Magallanes, Urdaneta, Legazpi, Valdivia, Alvarado, así como los innumerables monjes misioneros que les acompañaban, hicieron aquellos prodigios sobrehumanos solicitando la ayuda de Cristo y, de grado o por fuerza, con espíritu apostólico Y, con todos sus defectos y golferías, a veces salvajadas, sabían que sólo la obligación de evangelizar a los nativos les proporcionaba el salvoconducto para obtener fama, gloria y riquezas. Sólo eso.

La Hispanidad es eso: la expresión política más grande de la cristiandad a lo largo de la historia. Y así, más del 40% de los 1.200 millones de católicos, tiene como lengua madre el español.

Enfrente tenían a las llamadas culturas indígenas, llamadas por todos los papanatas, digo, generalmente españoles. Las culturas amerindias consistían (depende de las latitudes) en rituales sangrientos (especialidad azteca y maya: arrancar el corazón al enemigo en vida), en el sacrificio de niños (luego momificados para adorados como cadáveres) o, en el imperio inca, devorar a los prisioneros aún en vida, mientras se les iban arrancando partes de su cuerpo, en espantoso suplicio que podía durar hasta tres días. Esas son las culturas indígenas que fulminó el ‘genocidio español’. Imbecilidad que me temo seguiremos escuchando durante mucho tiempo a muchos españoles.

Pero nosotros, pobres idiotas, aún nos tragamos la leyenda negra y nos encargamos de ensuciar la memoria de unos ancestros que realizaron la hazaña más grande que recuerdan los siglos y que, de postre, inventaron los derechos humanos.

Eulogio López

http://www.hispanidad.com/fiesta-de-la-hispanidad-la-grandeza-de-espana-isabel-i-y-francisco-de-vitoria.html#more-223167

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