Traductor
Lee y respeta las Normas del Foro






El Reducto de AGF


El reducto de Richi


El Reducto de Juan García



Últimos temas
» Navarra baraja la opción de dejar sin competencias a la Policía Nacional y la Guardia Civil
Hoy a las 17:08 por Neilo65

» La imperdonable voracidad política
Hoy a las 12:37 por Antonio García Fuentes

» Noticias portuguesas sobre Olivenza
Hoy a las 12:35 por deuteros

» Saludos al foro. ¡ VIVA ESPAÑA !
Hoy a las 06:44 por BRUC

» Dimite Esperanza Aguirre
Ayer a las 23:44 por Neilo65

» Un concejal de Carmena llama «gentuza» a los católicos del «Yo voy a misa»
Ayer a las 21:31 por Iuris Tantum

» “Lo he dado todo por España y ahora me dan una patada como a un perro”
Ayer a las 21:19 por Iuris Tantum

» El Tribunal de Justicia de la UE declara ilegal el impuesto español de sucesiones ¡COMPÁRTELO!
Ayer a las 16:57 por Invitado

» Expedición científica al Nuevo Mundo por Francisco Hernández
Ayer a las 15:38 por JoséUEI

» De vergüenza: 11 de los 14 ministros de Aznar están imputados, cobraron sobresueldos o duermen en prisión
Ayer a las 13:35 por Invitado

» Prisión para tres de los ocho detenidos por los disturbios en la 'Madrugá' de Sevilla
Ayer a las 12:34 por Invitado

» Moda españolas en las Monarquías europeas
Lun Abr 24 2017, 22:37 por JoséUEI

» Venezuela: ¿cómo se echó a perder este paraíso?
Lun Abr 24 2017, 19:22 por Torquemada2014

» HA MUERTO D. JOSÉ UTRERA-MOLINA EX-MINISTRO
Lun Abr 24 2017, 18:59 por JoséUEI

» El terrorismo de la OTAN: atentado de Belgrado y absolución de Milosevic
Lun Abr 24 2017, 15:49 por Juan Garcia

» Cómo reconocer un ataque de falsa bandera, sus consecuencias y las mentiras sobre otros países
Lun Abr 24 2017, 15:46 por Juan Garcia

» El Carnicero de Mondragón
Lun Abr 24 2017, 13:00 por JoséUEI

» Las revueltas contra Maduro llegan a España
Lun Abr 24 2017, 11:35 por BRUC

» Compromís reivindica la «república valenciana»
Dom Abr 23 2017, 21:44 por Invitado

» Éxtasis místico de Santa Teresa de Jesús
Dom Abr 23 2017, 21:25 por Invitado

» Cervantes y el Quijote un año más
Dom Abr 23 2017, 20:00 por Antonio García Fuentes

» Donald Trump se vende a Israel y ataca Siria.
Sáb Abr 22 2017, 15:43 por JoséUEI

» PENSAMIENTOS Y REFLEXIONES 152. La revolución rusa y el comunismo:
Sáb Abr 22 2017, 09:43 por Antonio García Fuentes

» PRESENTACIÓN
Vie Abr 21 2017, 23:44 por HUEVON

» Presentacion
Vie Abr 21 2017, 22:19 por Mastieno

» Muere la exministra socialista Carme Chacón a los 46 años en su casa de Madrid
Vie Abr 21 2017, 20:39 por ilustrado

» Mi presentacion
Vie Abr 21 2017, 20:32 por ilustrado

» Ynestrillas, de líder patriota a militante de PODEMOS.
Vie Abr 21 2017, 20:25 por ilustrado

» Biografías de Patriotas Vascongados
Vie Abr 21 2017, 19:39 por ilustrado

» Europa, la diosa fenicia que da nombre a nuestro continente
Vie Abr 21 2017, 19:10 por ilustrado

» Blas de Lezo: textos, videos, libros, homenajes, etc.
Vie Abr 21 2017, 18:19 por ilustrado

» Identidad Mitológica vasca
Vie Abr 21 2017, 18:01 por ilustrado

» ¡Huy, que vienen los españoles!
Vie Abr 21 2017, 13:49 por ilustrado

» Robo de dinero público o bienes públicos
Vie Abr 21 2017, 12:04 por Antonio García Fuentes

» Ha fallecido nuestro amigo TRAJANO.v
Jue Abr 20 2017, 17:03 por Lucía

» Apoyo total a Al Assad y a Rusia en su lucha contra el Estado Islámico y Al Qaeda y condena al ataque de USA a Siria.
Jue Abr 20 2017, 16:36 por HUEVON

» Tertulia en Es Radio Castellón con intervención de Manuel Canduela
Jue Abr 20 2017, 14:44 por Neilo65

» Unos "Si" gigantes se instalan en diferentes municipios catalanes
Jue Abr 20 2017, 14:07 por El Zorro

» Más que palabras- Audios de DNradio
Jue Abr 20 2017, 11:59 por HUEVON

» La guerra del hombre y “las otras”
Jue Abr 20 2017, 10:05 por Antonio García Fuentes

» NOTICIARIOS: Siempre malas noticias
Miér Abr 19 2017, 09:24 por Antonio García Fuentes

» Quién ganaría en una hipotética guerra entre España y el Reino Unido
Miér Abr 19 2017, 00:00 por CALZADA

» Rusia pide a Gran Bretaña que devuelva Gibraltar.
Mar Abr 18 2017, 23:44 por CALZADA

» Guerra de la Independencia española
Mar Abr 18 2017, 21:40 por Juanma_Breda

» Presupuestos Generales o “el timo de la estampita”
Mar Abr 18 2017, 10:12 por Antonio García Fuentes

» Exposición La memoria recobrada: Huellas en la historia de Estados Unidos
Lun Abr 17 2017, 19:54 por ilustrado

» Análisis de la película "Alien" desde una óptica masculinista: la madre arcaica
Lun Abr 17 2017, 15:30 por Juan Garcia

» La deportista que se negó a competir con España, gana el campeonato con Holanda
Lun Abr 17 2017, 14:50 por JoséUEI

» UN PATRIOTA MAS EN LUCHA
Lun Abr 17 2017, 03:35 por JoséUEI

» Colau elimina del callejero la plaza de la hispanidad
Lun Abr 17 2017, 03:25 por JoséUEI

Consigue Trofeos y Medallas participando en...








REDES SOCIALES








Grupo en Facebook
últimos Patriotas conectados
Mis Amigos
niunpasoatras.org-Copyright©

La desdicha de un cruzado en el siglo XX

Publicar nuevo tema   Responder al tema

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

La desdicha de un cruzado en el siglo XX

Mensaje por URSINO el Mar Jun 02 2015, 22:22






Así murió Stéphane Zanétacci


19 de julio de 1976. Guerra civil del Líbano. Beirut está ardiendo. En el campo de Tal-el-Zaatar caen heridos tres franceses. ¿Eran mercenarios, asesores militares, algún comando especial?



JOSÉ JAVIER ESPARZA




19 de julio de 1976. Guerra civil del Líbano. Beirut está ardiendo. En el campo de Tal-el-Zaatar caen heridos tres franceses. ¿Eran mercenarios, asesores militares, algún comando especial? No: eran estudiantes de la facultad parisina de Assas. Los tres, con unos cuantos amigos, se habían alistado voluntarios en las milicias cristianas para librar aquella cruzada en el viejo protectorado francés. Uno de ellos se dejó allí la vida: Stephane Zanetacci, veintiún años, hijo de familia comunista y militante del grupo ultra Action Jeunesse.

¿Cómo habían ido a parar allí aquellos estudiantes? Eran los restos del naufragio de la derecha radical francesa. Después del abandono de Argelia, después de Mayo del 68, después de mil batallas perdidas, un joven romántico con ansias de devolver el alma a Occidente lo tenía más bien crudo: ¿para qué devolver el alma a quien quiere prescindir de ella? Ahora bien, fuera de Francia, fuera de Europa, había otros mundos y otros horizontes; otros lugares donde el destino de la cristiandad se jugaba todos los días en las barricadas con un subfusil en la mano, otros campos de batalla donde los paladines podían resucitar enarbolando las viejas banderas. Por ejemplo, el Líbano, donde las milicias cristianas afrontaban en aquellos momentos una guerra feroz contra los refugiados palestinos. “Siempre nos quedará Tierra Santa”, pensaron aquellos cruzados sin causa. Y allá marcharon.

El infierno libanés

Hoy imaginamos el Líbano como un lugar sacudido eternamente por la guerra, pero no siempre fue así. Entre la segunda guerra mundial y los años 70, el Líbano había sido una especie de Suiza donde reinaban la paz y la prosperidad, entre otras cosas por el intenso flujo financiero que el país acogía. Líbano había sido protectorado francés desde mediados del siglo XIX, cuando París intervino para frenar las espantosas matanzas de cristianos a manos de los drusos. El país obtuvo su independencia en 1943. Lo que nacía era un estado de mayoría cristiana y abiertamente pro-occidental en una región dominada por los musulmanes. Y pronto, al sur, un incómodo vecino: el recién creado estado de Israel.

En el Líbano vivían tres comunidades: los cristianos “maronitas” (católicos de la iglesia oriental siria), los drusos (una variante del islam estrictamente libanesa) y los musulmanes. A pesar de las continuas tensiones, la convivencia habría sido posible si no hubiera ocurrido algo que rompió el paisaje: la guerra de Israel contra los palestinos, que forzó el desplazamiento masivo de estos últimos a tierras libanesas. Hacia 1967, cuando la “guerra de los seis días”, ya había en Líbano cerca de medio millón de palestinos para una población total que no llegaba a los tres millones de habitantes. En 1970, la principal organización armada palestina, la OLP de Arafat, fue expulsada de Jordania y vino a instalarse precisamente en la capital del Líbano, Beirut. Los palestinos organizaron milicias y pronto controlaron el sur del país, desde donde atacaban la frontera con Israel.

Nadie supo frenar el conflicto, quizá porque era imposible frenarlo. Cuando la presión palestina se hizo insoportable, los partidos libaneses de derechas crearon sus propias milicias armadas. Lo que nació entonces fue, por decirlo así, una guerra dentro de otra y ésta, a su vez, dentro de otra mayor: la guerra entre libaneses cristianos y palestinos quedaba dentro de la guerra entre Israel y los países musulmanes, la cual a su vez venía a englobarse dentro de la “guerra fría” entre Occidente y la Unión Soviética, porque el primero apoyaba a libaneses y judíos, mientras la segunda respaldaba a palestinos y musulmanes. Parece muy complicado, pero esto sólo es una simplificación: la realidad era más complicada aún.

Algo peor que una guerra

El polvorín estalló el 13 de abril de 1975. Ese día, ante la iglesia de Ainn El Remaneh, milicianos palestinos abrieron fuego contra los cristianos. Acto seguido pasó un autobús de palestinos que fue a su vez tiroteado por los cristianos. Los altercados se extendieron al resto de la ciudad. Así comenzó la guerra civil del Líbano. Se calcula que los palestinos movilizaban en torno a 50.000 milicianos. En cuanto a los cristianos libaneses, sus efectivos reales se limitaban a unos 15.000 combatientes. En otro tiempo, las potencias occidentales habrían ayudado al Líbano; ahora, sin embargo, todo el mundo temía que meter la mano en aquella guerra civil disparara las tensiones. Los cristianos libaneses se vieron solos. Y en los ambientes nacionalistas de la vieja metrópoli, Francia, corrió una voz: había que ayudar a los cristianos del Líbano.

Entonces es cuando aparece nuestro personaje: Stephane Zanetacci, veintiún años, de familia comunista y estudiante en la facultad de Assas, en el viejo barrio latino de París. Los primeros voluntarios franceses habían asomado por el Líbano desde la primavera de 1975. Su perfil, unánime: jóvenes de poco más (si no menos) de veinte años, estudiantes de Derecho o Económicas en Assas, militantes de grupos de derecha radical, sin formación militar alguna, pero dispuestos a ofrecer su brazo en defensa de la cristiandad libanesa frente al doble acoso socialista y musulmán. ¿Cuántos acudieron allí? Pocos: no más de treinta o cuarenta, según las diversas fuentes. No eran mercenarios; de hecho, no cobraron ni un dólar por sus servicios. Sólo querían ser cruzados en un tiempo en el que ya no había cruzadas.

Cruzados sin causa

Lo que encontraron en el Líbano, sin embargo, tenía poco que ver con las batallas medievales. La guerra urbana es un infierno donde no hay campo de batalla ni combatientes, porque todo es campo de batalla y todos son posibles combatientes. Los francotiradores palestinos se habían adueñado de numerosos barrios. Desde allí disparaban a todo lo que se moviera: mujeres, niños, lo que fuera. En un paisaje así, el combate es una rutina siniestra: patrullas día y noche por galerías, azoteas, viviendas semiderruidas, bajo un fuego que nunca se sabe dónde está.

Al amanecer del 19 de julio de 1976, una docena de voluntarios franceses avanza hacia el campo palestino de Tal-el-Zaatar, que los fedayines han convertido en una fortaleza desde la que atacan a los barrios cristianos. De repente surge de la nada una tempestad de fuego: explosiones, ráfagas de ametralladora. Caen tres hombres. Entre ellos, Stephane. Tiene dos pedazos de metralla en el vientre. Morirá pocas horas después, en la camilla del cirujano. El resto de los voluntarios no tardará en volver a casa.



Si Stephane hubiera muerto en el siglo XII, hoy le recordaríamos como uno de aquellos caballeros cruzados que lo dejaron todo para entregar la vida en Tierra Santa. Pero como murió en el sórdido siglo XX, cuando ya nadie creía en cruzadas ni en lugares santos, al pobre Zanetacci se le recuerda como un simple demente reaccionario que fue a meter la nariz en una guerra donde nada se le había perdido. Desde entonces, el Líbano se ha convertido en una tierra torturada. La última guerra, la de 2006, provocó el desplazamiento de casi un millón de personas. El Líbano aún no se ha recuperado de aquello y, lo que es peor, parece que nunca se recuperará. Quizá, después de todo, Zanetacci y sus amigos no estaban tan locos.



http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5092
avatar
URSINO
35-Sargento 1º
35-Sargento 1º

España
Advertencias : 100%
Mensajes : 2273
Puntos patrióticos : 17730
Reputación : 6653
Fecha de inscripción : 14/06/2014
Localización : JAÉN-ESPAÑA

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Publicar nuevo tema   Responder al tema
 
Permisos de este foro:
Puedes responder a temas en este foro.