Traductor
Lee y respeta las Normas del Foro






El Reducto de AGF


El reducto de Richi


El Reducto de Juan García



Últimos temas
» Irak: Petróleo, guerra, secuelas (Haciendo historia hace años) Los ejércitos invasores de Irak; dicen que lo fueron para acabar con un tirano, que además almacenaba “terribles armas de destrucción m
Hoy a las 09:32 por Antonio García Fuentes

» Los españoles trabajan una media de 178 días para pagar impuestos en 2017
Hoy a las 08:56 por José Francisco

» Habla el padre del líder de la revuelta del Rif: «Mi hijo está en la cárcel por pedir escuelas y un hospital»
Ayer a las 23:23 por Iuris Tantum

» El Padre Jesús Calvo: “Los supuestos refugiados son invasores que sólo nos van a traer piojos e inseguridades públicas”
Ayer a las 19:20 por Torquemada2014

» El Gobierno catalán declara desierto el concurso de compra de urnas
Ayer a las 18:22 por BRUC

» La hora hispánica.
Ayer a las 15:32 por Neilo65

» Una concejala de Podemos, condenada por pagar a un empleado 413 euros por 12 horas diarias
Ayer a las 15:14 por Neilo65

» Orgullo homosexual o gay
Ayer a las 09:52 por Antonio García Fuentes

» Películas
Ayer a las 08:42 por José Francisco

» “La Posición Intermedia”: Esta es parte de la heroica historia que quieren borrar
Ayer a las 01:41 por HispanoCortés501

» Un ministro alemán advierte que 100 millones de africanos podrían trasladarse a Europa “como refugiados económicos y climáticos”
Ayer a las 01:36 por HispanoCortés501

» Carmena elimina el himno de España de la fiesta de la Policía Municipal
Ayer a las 01:31 por HispanoCortés501

» El alcalde de Valencia se burla de las Fallas: 'Son grotescas'
Ayer a las 01:28 por HispanoCortés501

» El Día del Complejo Gay
Lun Jun 26 2017, 16:00 por Lucía

» Movimiento MGTOW
Lun Jun 26 2017, 13:01 por BRUC

» La multitud a 40º en la calle repudiando los políticos
Lun Jun 26 2017, 09:00 por Antonio García Fuentes

» PP y Podemos sodomizan a Madrid con el apoyo de Ciudadanos y PSOE
Lun Jun 26 2017, 03:08 por Lucía

» Viaje por el norte de España
Dom Jun 25 2017, 15:20 por deuteros

» JpSí y la CUP no pueden aprobar solos la ley del voto electrónico, según los letrados
Dom Jun 25 2017, 15:06 por Neilo65

» Feministas llaman a quemar la Iglesia y se mofan de los hijos eliminados por el aborto
Dom Jun 25 2017, 14:44 por Neilo65

»  Europa estará muerta en 20 años
Dom Jun 25 2017, 03:40 por HispanoCortés501

» Quién ganaría en una hipotética guerra entre España y el Reino Unido
Dom Jun 25 2017, 03:33 por HispanoCortés501

» Mi música, tu música, nuestra música
Sáb Jun 24 2017, 19:52 por Iuris Tantum

» POLÍTICOS CALLADOS ANTE UN ATENTADO A UNA CAPILLA Y UNA AGRESIÓN A UNA MONJA
Sáb Jun 24 2017, 19:51 por Iuris Tantum

»  ¿Están tomando Europa los yihadistas?
Sáb Jun 24 2017, 10:25 por Valle

» 152 ATAQUES CONTRA CRISTIANOS EN ESPAÑA EN 2016, 147 DE ELLOS CONTRA CATÓLICO
Sáb Jun 24 2017, 10:19 por Valle

» Lérida se rebela: no cederá espacios para el referéndum e invita a jugar a la Roja
Sáb Jun 24 2017, 10:16 por Valle

» Pensamientos y reflexiones 159
Sáb Jun 24 2017, 08:50 por Antonio García Fuentes

» No son antitaurinos,
Vie Jun 23 2017, 21:41 por José Francisco

» Un capitán de Fragata defiende a los Harriers ante los planes de compra del F-35
Vie Jun 23 2017, 20:04 por Juanma_Breda

» Ignacio de Loyola: soldado, pecador, santo
Vie Jun 23 2017, 14:54 por Neilo65

» Liberalismo antifisiocrático de Valentín de Foronda
Vie Jun 23 2017, 14:45 por Neilo65

» erepublik juego online
Vie Jun 23 2017, 12:22 por ilustrado

» Historia del Camino de Santiago
Vie Jun 23 2017, 12:04 por ilustrado

» Presos, condenas y trabajos a realizar
Vie Jun 23 2017, 09:21 por Antonio García Fuentes

» El sistema monetario o la gran sanguijuela
Jue Jun 22 2017, 09:40 por Antonio García Fuentes

» Europa: la ultraizquierda cometió 27 veces más atentados que la ultraderecha en 2016
Miér Jun 21 2017, 22:41 por José Francisco

» Europa toma los primeros pasos para legalizar las violaciones cometidas por musulmanes
Miér Jun 21 2017, 22:17 por Neilo65

» Cuando algo invisible te respira en la cara justo antes de dormir
Miér Jun 21 2017, 16:21 por José Francisco

» Cómo protegerse de las entidades del bajo astral.
Miér Jun 21 2017, 14:49 por José Francisco

» Llantos y lamentos pero nadie fue ni va a la cárcel
Miér Jun 21 2017, 09:47 por Antonio García Fuentes

» El último tesoro nazi
Miér Jun 21 2017, 07:15 por BRUC

» Por qué si tienes más de 40 años lo llevas muy crudo en el mercado laboral
Mar Jun 20 2017, 21:42 por Juanma_Breda

» Trabajamos gratis para las multinacionales.¿somos conscientes de ello?
Mar Jun 20 2017, 19:50 por Invitado

» May califica el atentado de Finsbury Park como islamofobia
Mar Jun 20 2017, 14:31 por Neilo65

» La UE y Reino Unido empiezan a negociar el Brexit en Bruselas
Mar Jun 20 2017, 14:24 por Neilo65

» ¿Por qué dicen que abortar es una cuestión moral y no lo dicen sobre matar a adultos?
Mar Jun 20 2017, 14:24 por José Francisco

» Presentación
Mar Jun 20 2017, 14:20 por Neilo65

» Así reaccionan los moros al atropello de uno de los suyos, intento de linchamiento.
Mar Jun 20 2017, 14:17 por Neilo65

» 100 eminentes científicos cristianos (porque no, creer en Dios no te convierte en inculto)
Mar Jun 20 2017, 14:11 por Neilo65

Consigue Trofeos y Medallas participando en...








REDES SOCIALES








Grupo en Facebook
últimos Patriotas conectados
Mis Amigos
niunpasoatras.org-Copyright©

La desdicha de un cruzado en el siglo XX

Publicar nuevo tema   Responder al tema

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

La desdicha de un cruzado en el siglo XX

Mensaje por URSINO el Mar Jun 02 2015, 22:22






Así murió Stéphane Zanétacci


19 de julio de 1976. Guerra civil del Líbano. Beirut está ardiendo. En el campo de Tal-el-Zaatar caen heridos tres franceses. ¿Eran mercenarios, asesores militares, algún comando especial?



JOSÉ JAVIER ESPARZA




19 de julio de 1976. Guerra civil del Líbano. Beirut está ardiendo. En el campo de Tal-el-Zaatar caen heridos tres franceses. ¿Eran mercenarios, asesores militares, algún comando especial? No: eran estudiantes de la facultad parisina de Assas. Los tres, con unos cuantos amigos, se habían alistado voluntarios en las milicias cristianas para librar aquella cruzada en el viejo protectorado francés. Uno de ellos se dejó allí la vida: Stephane Zanetacci, veintiún años, hijo de familia comunista y militante del grupo ultra Action Jeunesse.

¿Cómo habían ido a parar allí aquellos estudiantes? Eran los restos del naufragio de la derecha radical francesa. Después del abandono de Argelia, después de Mayo del 68, después de mil batallas perdidas, un joven romántico con ansias de devolver el alma a Occidente lo tenía más bien crudo: ¿para qué devolver el alma a quien quiere prescindir de ella? Ahora bien, fuera de Francia, fuera de Europa, había otros mundos y otros horizontes; otros lugares donde el destino de la cristiandad se jugaba todos los días en las barricadas con un subfusil en la mano, otros campos de batalla donde los paladines podían resucitar enarbolando las viejas banderas. Por ejemplo, el Líbano, donde las milicias cristianas afrontaban en aquellos momentos una guerra feroz contra los refugiados palestinos. “Siempre nos quedará Tierra Santa”, pensaron aquellos cruzados sin causa. Y allá marcharon.

El infierno libanés

Hoy imaginamos el Líbano como un lugar sacudido eternamente por la guerra, pero no siempre fue así. Entre la segunda guerra mundial y los años 70, el Líbano había sido una especie de Suiza donde reinaban la paz y la prosperidad, entre otras cosas por el intenso flujo financiero que el país acogía. Líbano había sido protectorado francés desde mediados del siglo XIX, cuando París intervino para frenar las espantosas matanzas de cristianos a manos de los drusos. El país obtuvo su independencia en 1943. Lo que nacía era un estado de mayoría cristiana y abiertamente pro-occidental en una región dominada por los musulmanes. Y pronto, al sur, un incómodo vecino: el recién creado estado de Israel.

En el Líbano vivían tres comunidades: los cristianos “maronitas” (católicos de la iglesia oriental siria), los drusos (una variante del islam estrictamente libanesa) y los musulmanes. A pesar de las continuas tensiones, la convivencia habría sido posible si no hubiera ocurrido algo que rompió el paisaje: la guerra de Israel contra los palestinos, que forzó el desplazamiento masivo de estos últimos a tierras libanesas. Hacia 1967, cuando la “guerra de los seis días”, ya había en Líbano cerca de medio millón de palestinos para una población total que no llegaba a los tres millones de habitantes. En 1970, la principal organización armada palestina, la OLP de Arafat, fue expulsada de Jordania y vino a instalarse precisamente en la capital del Líbano, Beirut. Los palestinos organizaron milicias y pronto controlaron el sur del país, desde donde atacaban la frontera con Israel.

Nadie supo frenar el conflicto, quizá porque era imposible frenarlo. Cuando la presión palestina se hizo insoportable, los partidos libaneses de derechas crearon sus propias milicias armadas. Lo que nació entonces fue, por decirlo así, una guerra dentro de otra y ésta, a su vez, dentro de otra mayor: la guerra entre libaneses cristianos y palestinos quedaba dentro de la guerra entre Israel y los países musulmanes, la cual a su vez venía a englobarse dentro de la “guerra fría” entre Occidente y la Unión Soviética, porque el primero apoyaba a libaneses y judíos, mientras la segunda respaldaba a palestinos y musulmanes. Parece muy complicado, pero esto sólo es una simplificación: la realidad era más complicada aún.

Algo peor que una guerra

El polvorín estalló el 13 de abril de 1975. Ese día, ante la iglesia de Ainn El Remaneh, milicianos palestinos abrieron fuego contra los cristianos. Acto seguido pasó un autobús de palestinos que fue a su vez tiroteado por los cristianos. Los altercados se extendieron al resto de la ciudad. Así comenzó la guerra civil del Líbano. Se calcula que los palestinos movilizaban en torno a 50.000 milicianos. En cuanto a los cristianos libaneses, sus efectivos reales se limitaban a unos 15.000 combatientes. En otro tiempo, las potencias occidentales habrían ayudado al Líbano; ahora, sin embargo, todo el mundo temía que meter la mano en aquella guerra civil disparara las tensiones. Los cristianos libaneses se vieron solos. Y en los ambientes nacionalistas de la vieja metrópoli, Francia, corrió una voz: había que ayudar a los cristianos del Líbano.

Entonces es cuando aparece nuestro personaje: Stephane Zanetacci, veintiún años, de familia comunista y estudiante en la facultad de Assas, en el viejo barrio latino de París. Los primeros voluntarios franceses habían asomado por el Líbano desde la primavera de 1975. Su perfil, unánime: jóvenes de poco más (si no menos) de veinte años, estudiantes de Derecho o Económicas en Assas, militantes de grupos de derecha radical, sin formación militar alguna, pero dispuestos a ofrecer su brazo en defensa de la cristiandad libanesa frente al doble acoso socialista y musulmán. ¿Cuántos acudieron allí? Pocos: no más de treinta o cuarenta, según las diversas fuentes. No eran mercenarios; de hecho, no cobraron ni un dólar por sus servicios. Sólo querían ser cruzados en un tiempo en el que ya no había cruzadas.

Cruzados sin causa

Lo que encontraron en el Líbano, sin embargo, tenía poco que ver con las batallas medievales. La guerra urbana es un infierno donde no hay campo de batalla ni combatientes, porque todo es campo de batalla y todos son posibles combatientes. Los francotiradores palestinos se habían adueñado de numerosos barrios. Desde allí disparaban a todo lo que se moviera: mujeres, niños, lo que fuera. En un paisaje así, el combate es una rutina siniestra: patrullas día y noche por galerías, azoteas, viviendas semiderruidas, bajo un fuego que nunca se sabe dónde está.

Al amanecer del 19 de julio de 1976, una docena de voluntarios franceses avanza hacia el campo palestino de Tal-el-Zaatar, que los fedayines han convertido en una fortaleza desde la que atacan a los barrios cristianos. De repente surge de la nada una tempestad de fuego: explosiones, ráfagas de ametralladora. Caen tres hombres. Entre ellos, Stephane. Tiene dos pedazos de metralla en el vientre. Morirá pocas horas después, en la camilla del cirujano. El resto de los voluntarios no tardará en volver a casa.



Si Stephane hubiera muerto en el siglo XII, hoy le recordaríamos como uno de aquellos caballeros cruzados que lo dejaron todo para entregar la vida en Tierra Santa. Pero como murió en el sórdido siglo XX, cuando ya nadie creía en cruzadas ni en lugares santos, al pobre Zanetacci se le recuerda como un simple demente reaccionario que fue a meter la nariz en una guerra donde nada se le había perdido. Desde entonces, el Líbano se ha convertido en una tierra torturada. La última guerra, la de 2006, provocó el desplazamiento de casi un millón de personas. El Líbano aún no se ha recuperado de aquello y, lo que es peor, parece que nunca se recuperará. Quizá, después de todo, Zanetacci y sus amigos no estaban tan locos.



http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5092
avatar
URSINO
35-Sargento 1º
35-Sargento 1º

España
Advertencias : 100%
Mensajes : 2273
Puntos patrióticos : 27783
Fecha de inscripción : 14/06/2014
Localización : JAÉN-ESPAÑA

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Publicar nuevo tema   Responder al tema
 
Permisos de este foro:
Puedes responder a temas en este foro.