Traductor
Lee y respeta las Normas del Foro






El Reducto de AGF


El reducto de Richi


El Reducto de Juan García



Últimos temas
»  [Video] Suizo graba desde su coche como un grupo amplio de musulmanes, invade con canticos un pequeño pueblo de Suiza.
Hoy a las 14:38 por Neilo65

» El Ejército de Tierra se disculpa por recordar el golpe de 1936 como alzamiento «cívico-militar»
Hoy a las 13:41 por Iuris Tantum

» El cantante Francisco: “Si me tachan de facha por amar a España, me siento orgulloso de ser facha”
Hoy a las 13:33 por Iuris Tantum

» Lo que pagan “los grandes” y lo que paga “la masa” Como en tiempos trabajé con multinacionales (nunca a sueldo, siempre a comisión); un día, en una de las muchas convenciones anuales a que me invita
Hoy a las 10:23 por Antonio García Fuentes

» Mi música, tu música, nuestra música
Hoy a las 09:17 por José Francisco

» La Guardia Civil entra en el Parlament de Catalunya y en el Palau por la trama del 3% de CDC
Hoy a las 06:46 por BRUC

» Encuentran muerto a Miguel Blesa con un tiro en el pecho
Hoy a las 02:52 por Juanma_Breda

» Si piensan prohibir el ‘Cara al sol’, entonces prohíban con más motivo ‘La Internacional’
Ayer a las 18:07 por José Francisco

» La foto más miserable en el 20 aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco
Ayer a las 07:00 por BRUC

» Los jubilados que quieran cobrar la pensión tendrán que trabajar y percibir un sueldo.
Miér Jul 19 2017, 13:48 por Lucía

» ¿Qué si amo a Pablo Iglesias?. No, de momento, solo me interesa el sexo. “El amor "romántico" es opresor, patriarcal y tóxico”.
Miér Jul 19 2017, 13:10 por Neilo65

» PROMOVIDO POR EL AYUNTAMIENTO Nuevo ridículo: denuncian a los pilotos italianos que bombardearon Durango
Miér Jul 19 2017, 13:00 por Neilo65

» EL PRIMER PUEBLO DE NEGROS LIBRES DE NORTEAMÉRICA, EN LA FLORIDA ESPAÑOLA Fuerte Mosé: negros de Estados Unidos recuerdan con orgullo su pasado español
Miér Jul 19 2017, 11:17 por José Francisco

» La asquerosa política culpable de todo
Miér Jul 19 2017, 10:04 por Antonio García Fuentes

» 18 de Julio - Día del alzamiento Nacional
Mar Jul 18 2017, 23:57 por Iuris Tantum

» LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA NO FUE UNA LUCHA ENTRE DEMÓCRATAS Y ANTIDEMÓCRATAS
Mar Jul 18 2017, 12:39 por José Francisco

» Turismo masivo o invasivo y destructivo
Mar Jul 18 2017, 09:56 por Antonio García Fuentes

» 18 de julio de 1936, cuando los republicanos inventaron el bombardeo sobre población civil
Mar Jul 18 2017, 08:26 por HIMNOSHISTORICOS

» El Alzamiento Nacional. Manifiesto de Franco en Las Palmas, 18 de julio de 1936
Lun Jul 17 2017, 22:06 por Valle

» Uniformología Militar del Ejercito Español.
Lun Jul 17 2017, 20:20 por HIMNOSHISTORICOS

» EN TONO IMPERATIVO, EXIGE TENER MENOS HIJOS EN PLENO INVIERNO DEMOGRÁFICO
Lun Jul 17 2017, 16:48 por BRUC

» España Código Femen: Amazonia empieza en los Pirineos
Lun Jul 17 2017, 16:43 por BRUC

» Nacho Bravo, con 8 años, campeón del mundo de cálculo mental
Lun Jul 17 2017, 16:37 por BRUC

» ¿Estuvo justificado el Alzamiento de Franco?
Lun Jul 17 2017, 16:30 por BRUC

» Muere Martin Landau, el oscarizado actor de 'Con la muerte en los talones'
Lun Jul 17 2017, 14:28 por niunpasoatras.org

»  ¿Qué ocurre a las 03:33 de la madrugada?
Lun Jul 17 2017, 12:30 por José Francisco

» El fútbol… como droga y enorme negocio
Lun Jul 17 2017, 10:03 por Antonio García Fuentes

» GUERRA CIVIL Represion republicana
Dom Jul 16 2017, 21:45 por José Francisco

» Abucheos a Carmena por sus desplantes a la memoria de Miguel Ángel Blanco
Dom Jul 16 2017, 19:04 por HIMNOSHISTORICOS

» Chechenia y Rusia resisten, con varonil apostura, el ataque de las hordas sodomitas
Dom Jul 16 2017, 19:03 por Torquemada2014

» Maestras con hiyab y otros disparates, por Pérez Reverte
Dom Jul 16 2017, 18:52 por HIMNOSHISTORICOS

» Novedades de Gibraltar
Sáb Jul 15 2017, 15:48 por Juanma_Breda

» Pensamientos y reflexiones 161 Canallas y asesinos ya incalificables
Sáb Jul 15 2017, 10:47 por Antonio García Fuentes

» Los periodistas de la televisión pública valenciana deberán hacer un curso “feminista” para evitar el lenguaje sexista
Sáb Jul 15 2017, 10:05 por José Francisco

» Películas
Vie Jul 14 2017, 19:03 por José Francisco

» Misterios y Mitologia
Vie Jul 14 2017, 17:57 por José Francisco

» Un periodista de izquierdas queda como un ignorante en su afán por atacar a la Iglesia
Vie Jul 14 2017, 17:54 por José Francisco

» Concejal de la tercera República.
Vie Jul 14 2017, 16:04 por BRUC

» España “solo es Vascongadas, Cataluña y Navarra”
Vie Jul 14 2017, 10:10 por Antonio García Fuentes

» UNA LÍNEA MAGINOT A LA ESPAÑOLA El Cinturón de Hierro, el fracaso que permitió la conquista de Bilbao
Vie Jul 14 2017, 08:43 por José Francisco

» Efecto Umbral: ¿por qué cada vez que CRUZÁS UNA PUERTA TE OLVIDÁS DE ALGO?
Jue Jul 13 2017, 21:54 por HIMNOSHISTORICOS

» Humor gráfico y chistes
Jue Jul 13 2017, 20:43 por HIMNOSHISTORICOS

» Una chica se baja del bus de Podemos en el World Pride y orina en mitad de Cibeles
Jue Jul 13 2017, 18:05 por Valle

» Alemania: La policía de la sharia chechena aterroriza Berlín
Jue Jul 13 2017, 18:00 por José Francisco

» Austria presenta un plan para reducir a cero la inmigración ilegal
Jue Jul 13 2017, 16:26 por BRUC

» Una playa fascista en Venecia
Jue Jul 13 2017, 16:22 por BRUC

» LO QUE NOS ENSEÑARON Y ENTENDEMOS POR NACIÓN
Jue Jul 13 2017, 09:48 por Antonio García Fuentes

» Cristiano Ronaldo, abordado en su yate por la Agencia Tributaria Aduanera
Miér Jul 12 2017, 23:38 por Iuris Tantum

» Las diez películas imprescindibles para conocer la Segunda Guerra Mundial(Según ABC)
Miér Jul 12 2017, 23:28 por Iuris Tantum

» El PP, en la cabecera del desfile del Orgullo Gay
Miér Jul 12 2017, 23:23 por HIMNOSHISTORICOS

Consigue Trofeos y Medallas participando en...








REDES SOCIALES








Grupo en Facebook
últimos Patriotas conectados
Mis Amigos
niunpasoatras.org-Copyright©

Si no quemamos herejes, quemaremos curas

Publicar nuevo tema   Responder al tema

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Si no quemamos herejes, quemaremos curas

Mensaje por HIMNOSHISTORICOS el Lun Oct 26 2015, 13:47

Publicado por Alfonso Vila Francés


Monasterio de Santa Maria de Ripoll después del ataque e incendio durante las «bullangas» de 1835. Fotografía: DP

Podéis reíros si queréis, pero una buena corrida (de toros, me refiero, no seamos mal pensados), es muy importante para la paz social. Sí, sí, con lo del toro de Tordesillas lo volvió a decir alguno, pero nada, la gente se lo toma a cachondeo. Claro, como ahora está el fútbol. Sí, el fútbol es muy importante para la paz social, pero hemos venido aquí a hablar de curas, en concreto de curas quemados, quemados dentro de sus iglesias y conventos o quemados en las plazas de sus propios pueblos, al modo tradicional, y para hablar de curas quemados hay que hablar de toros… Qué curioso, no. Pues leamos esto…
El día de Sant Jaume
De l´any trenta cinc,
Va haver-hi bullanga
Dintre del turín.
Van sortir sis toros,
I tots van ser dolents,
I aixo va ser la causa,
De la cremà de convents.
Lo que más me gusta es el final de la canción, una canción popular catalana. La rima es muy fácil, pero es demoledora: tan demoledora como la simplicidad feroz de la historia: había corrida en Barcelona. Salieron seis toros, y los seis eran malos… ¿Y qué pasó?… Manuel Delgado, profesor de antropología religiosa en la universidad de Barcelona, nos transcribe en su libro La ira sagrada. Anticlericalismo, iconoclastia y antirritualismo en la España contemporánea, una crónica detallada de lo sucedido:
A primera vista parecerá absurdo el motivo y la reacción airada y sangrienta de las turbas: estas salían de los toros aquel sábado día 25 de julio, fiesta de San Jaime. Se lidiaron seis toros de la ganadería de don Fausto Joaquín Falduendo de Camporroso, Navarra, que resultaron absolutamente mansos. El público perdió los estribos y la vergüenza. En el último toro del festejo se lanzó al ruedo, lo mató a garrotazos, destrozó la plaza y sacó al animal a rastras por las calles. Después arrastraría los cadáveres de los frailes, mientras se alzaban las hogueras de los conventos en la noche barcelonesa.
¿Pero cómo pudo pasar eso? ¿Por qué la gente, una vez muerto el último toro, y destrozada la plaza, se dedicó a seguir matando y destrozando cosas, en este caso curas e iglesias y conventos?  Bueno, pues evidentemente estaban muy enfadados. Si lo piensas bien hay que estar muy enfadado para saltar al ruedo y matar a un toro a garrotazos, aunque sea un toro manso. Y evidentemente sabían bien a quién o contra quién tenían que dirigir su rabia. ¿Contra los señoritos de la capital?, ¿contra los patronos que los explotaban?, ¿contra los rivales políticos (los carlistas, los liberales, los políticos de Madrid…)?, ¿contra los enemigos del país (estamos en la Primera Guerra Carlista, acabamos de perder la gran mayoría de las colonias americanas)?, ¿contra el ganadero que tenía unos toros tan malos?, ¿contra el torero que no había sabido azuzar al toro?, ¿contra el empresario que había montado la corrida? No, nada de eso. La culpa la tenían los curas, desde luego, los curas y las monjas de Barcelona. ¿Y el motivo? Bueno, el motivo es siempre lo de menos. En Madrid, un año antes, la excusa era que los frailes envenenaban las fuentes para propagar el cólera. Aquí no se comieron tanto la cabeza. Los toros son una porquería, pues vamos a quemar iglesias y a matar a quien pillemos dentro. Todo muy lógico.
Pues sí, todo tiene, en el fondo, su causa. Aunque a veces se necesite todo un libro para tratar de encontrarla.
Todo el comportamiento de las masas anticlericales recordaba las fuentes que la inspiraban, y no hacían otra cosa, en última instancia, que llevar a sus más radicales consecuencias una tendencia contrarritual ya fuertemente presente en las mismas prácticas del propio sistema de ritualización institucional, articulador de un discurso que incorporaba sus propias negaciones.
¿Está claro, no? Sí, Manuel Delgado lo dice así porque es profesor de universidad y eso le obliga a ciertos «oscurecimientos» (como decía Eugeni d´Ors), pero luego tiene un súbito ataque de piedad y decide iluminarlo un poco:
Esta ritualidad obsesiva y astringente exige, para resultar sobrellevable, ser constantemente aliviada con contrapesos rituales, incluidos dentro de la propia normalidad del ciclo cultural público, en los que las personas puedan expresar una disidencia o un malestar siempre en peligro de explosión.
Vamos, que es como la olla a presión, o dejas escapar un poco de gas o todo se va a hacer puñetas… Y pese a todo a veces hay accidentes.
¿Pero por qué a los españoles nos dio, a partir de 1820, por quemar iglesias y degollar curas, con lo católicos que somos? Pues a lo mejor por eso mismo. Porque como dijo Agustín de Foxá: «En España se va siempre detrás de los curas: o con un cirio o con un palo»; porque como decía Dalí, el anticlericalismo español se debía a que «España era el pueblo que tenía más fe. A un pueblo ateo no se le ocurre preocuparse por estas cuestiones. También el pueblo español es el que más blasfema, y el que levanta las más suntuosas catedrales y las quema luego».
Pero dejemos de lado todas esas explicaciones psicológicas, sociológicas y antropológicas. Al hablar de las quemas de conventos y matanzas de curas del siglo XIX y XX hay un tema que se suele pasar por alto. Se habla de «turba sangrienta y vulgar», de «actos irracionales», de «explosiones de furia súbita e impredecible», pero se suelen olvidar dos cuestiones que yo creo que conviene recordar.
La ira del pueblo se suele cebar con la Iglesia, no ataca a otras instituciones, no afecta a otros posibles destinatarios de ese rencor. Por ejemplo, en la Semana Trágica de Barcelona de 1909, el motivo del levantamiento popular fue la guerra de Marruecos y el reclutamiento forzoso. Pero no se atacaron los cuarteles, no se atacó al ejército, ni siquiera a los edificios públicos (el Gobierno Civil, por ejemplo). Tampoco se atacaron las casas de los burgueses y ricos. Ni se incendiaron y destruyeron fábricas. Se acusó, como siempre, a los anarquistas y a los comunistas, pero lo cierto es que, generalmente, los burgueses pudieron dormir tranquilos mientras veían arder las iglesias. Y eso da que pensar. Y ya lo pensaron los mismos anarquistas y comunistas: «Excitar al proletario para que dirija su actividad y su energía contra los clericales antes que contra los patronos es el error más grande de que pueden ser víctimas los que aspiran a terminar con la explotación humana», declaró el fundador del PSOE, Pablo Iglesias, en 1902. Cuando se produce la oleada incendiaria de la Segunda República, el periódico La voz acusa a los monárquicos de ser los autores de estos incendios, para utilizarlos después como arma política y propagandística contra la República. Y sí, esto es lo que pasa siempre. Que unos acusan a los otros y los otros les devuelven la acusación, y nadie quiere ser el responsable.

Barcelona durante la Semana Trágica (1909). Fotografía: DP
Manuel Delgado recoge testimonios de personas que fueron testigos de los hechos y que, de ser ciertos, no dejan lugar a dudas: «No fueron los rojos, fueron las gentes de derechas». Esa frase se repite las suficientes veces como para que uno pueda pensar que tal vez se deba tener en cuenta, al menos como una posible vía de investigación. Porque lo cierto es que alguien ganaba desviando la furia del pueblo hacia la Iglesia, y alguien ganaba acusando de los desmanes, las destrucciones, los sacrilegios, los asesinatos, a las fuerzas de izquierda. ¿Qué pasó después de la quema de conventos e iglesias de 1834-1835? La exclaustración de frailes y la desamortización de Mendizábal. ¿Y quién fue quien más ganó con la pérdida de tierras de la Iglesia y la disolución de las órdenes religiosas? La burguesía, cómo no, la burguesía que se quedó con todo lo que quiso. En un momento en el que la iIglesia podía ser acusada de reaccionaria (las guerras carlistas), en el que la nobleza estaba fuera de combate y en el que el proletario era un enemigo aún muy débil, la burguesía supo sacar mucho rendimiento a la pérdida de poder y de riquezas de la Iglesia. «Se ve que solo queman conventos», dice uno de los protagonistas de un cuento de Josep Carner. Pues sí, casi siempre era así, unos cuantos conventos quemados, algunos curas muertos y unas cuantas momias de monjas expuestas en la calle (ese detalle nunca falta: una quema de conventos sin una profanación de tumbas pierde interés). Y al día siguiente cada uno a lo suyo. Hay alguna quema y destrucción de fábricas, como el incendio de la fábrica Bonaplata en 1835, pero son hechos muy puntuales, ni comparación con la gran cantidad de edificios religiosos quemados, por no hablar de pérdidas de vidas humanas. Por otro lado, no vemos nada parecido a lo que pasó en Nueva York en 1863. Allí se saquearon y quemaron los barrios elegantes. Aquí no.
El otro hecho que llama la atención en las destrucciones de iglesias es precisamente el saqueo, o mejor dicho… la falta de saqueo. No se roba nada. Simplemente se destruye. Y no solo se podían robar obras de arte, o viejos libros guardados en las bibliotecas y capillas, cosas que tal vez no se podían vender bien o cuyo valor no se conocía. En las iglesias, en los conventos, en los colegios religiosos (que también se quemaron, incluso a veces sin casi dar tiempo de salir a los alumnos que estaban dentro), existían toda una serie de objetos cuyo valor era bien conocido y apreciado. Pero todo era quemado sin distinción, lo mismo daba que pudiera ser útil o pudiera ser vendido después. Todo debía ser «purificado». Todo era destruido en una especie de ritual que tenía mucho que ver con los rituales religiosos, porque, y aquí volvemos otra vez a la antropología, como resume Manuel Delgado: «La violencia antirreligiosa era idéntica y simétrica a la violencia religiosa». ¡Qué cosas!
Pero tampoco es tan raro. A los curas y monjas españolas del siglo XX se los acusa de los mismo que se acusaba a los judíos en la Edad Media. Y se los mata igual. Y también, qué vueltas que da la historia, también se los mata igual que ellos mataban en sus tiempos a los herejes: con el fuego purificador. Aunque tal vez convenga decir una cosa: es cierto que existían tribunales eclesiásticos que condenaban a la hoguera, pero también lo hacían los tribunales civiles. Y estos actos públicos tenían un gran éxito. Lo mismo que todas las demás clases de ejecución. Y lo han tenido hasta hace poco. Preston cuenta que en la Guerra Civil los fusilamientos de republicanos en Valladolid se hicieron tan populares que las autoridades nacionales se molestaron porque la zona de ejecución se llenaba de familias enteras, con hijos incluidos, que venían a ver el espectáculo y, de paso, a comerse unos churros en los chiringuitos que se habían montado. Sí, eso mismo, como si fuera ir a pasear a la feria.
«Este Cristo español no resucita», decía Unamuno. Bueno, quizá lo que nos gusta es la sangre, el dolor, el tormento. Y la Iglesia, con toda su imaginería morbosa, con todos sus rituales de penitencia y flagelación y sus inquisiciones y condenas truculentas nos tenía mal acostumbrados. De manera que…
¿Cómo entonces no esperar que el odio contra la iglesia en España no se expresara a través de estilos que la organización religiosa instaurada en la sociedad les había facilitado?
¡Ah! Entonces… Entonces, Manuel, ¿entonces los curas son en cierto modo los culpables de su propia muerte? No. Esto sería demasiado simple. En la Guerra Civil pasó una cosa que no había pasado antes. La violencia no se paró en los curas, se extendió hacia cualquier cristiano, cualquier persona podía ser acusada de «ir a misa» y eso bastaba para que pudiera ser fusilado o muerto en cualquier momento. Todos hemos escuchado historias y son ciertas, por desgracia. La acusación de cristiano, de católico, de creyente, equivalía a la acusación de fascista, de capitalista, de burgués. Y con eso bastaba. Por menos incluso mataron a personas en la Guerra Civil. Pero aquí también los curas se llevaban la palma. «Tenemos que matar al cura, por lo menos eso, o los de los pueblos vecinos nos mirarán mal», se dice en La ira sagrada. Pues sí. Que el cura siempre está a mano.
¿Qué? ¿Qué aún no he dicho que este es un país de pirómanos? Tenéis razón, en un artículo de incendios y hogueras no puede faltar la palabra «pirómano». Este es un país de pirómanos. Ya está. Dicho. Todos contentos.

avatar
HIMNOSHISTORICOS
90-General de División
90-General de División

España
Advertencias : 100%
Mensajes : 19386
Puntos patrióticos : 383402
Fecha de inscripción : 03/04/2014
Localización : ESPAÑA

https://www.youtube.com/user/HIMNOSHISTORICOS

Volver arriba Ir abajo

Re: Si no quemamos herejes, quemaremos curas

Mensaje por Juanma_Breda el Lun Oct 26 2015, 23:37

Sigo sin entender del por qué la obsesión de atacar curas y lugares sagrados, no lo explica.
¿Es que hacen algo malo?, no los acusa ni de ladrones, parásitos o que cree odio, los ataca sin más.

¿Será por cobardía del pueblo? Por ejemplo si le das una hostia a alguien aunque se lo merezca, lo lógico es que él te la devuelva y puede que con mayor calibre. Pero el cura como dice Jesús, y se pega en la mejilla pon la otra.

Y puede que sea por eso, por cobardía porque saben que los curas les terminan perdonando, saben que si hacen eso a u pueblo vecino, al día siguiente el pueblo afectado se reorganiza o irán a por ellos, saben que si hace eso a un empresario, noble, o institución publica, al día siguiente si no el mismo día la policía y la guardia civil los machaca, y si es atacar al ejercito... que dios se apiade de sus almas.

Piromanos, me da pensar...
avatar
Juanma_Breda
46-Suboficial Mayor
46-Suboficial Mayor

España
Advertencias : 100%
Mensajes : 4533
Puntos patrióticos : 47215
Fecha de inscripción : 03/04/2014
Edad : 34
Localización : Cádiz

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Publicar nuevo tema   Responder al tema
 
Permisos de este foro:
Puedes responder a temas en este foro.